El politólogo nicaragüense José Antonio Peraza analizó los posibles escenarios que se abrirían en Nicaragua tras la eventual desaparición de Daniel Ortega del poder, ya sea por incapacidad o muerte, y advirtió que el régimen ha sido diseñado para trascender al propio caudillo.
“Lo que sí queda cierto es que él (Ortega) posiblemente muere en el poder, precisamente porque no va a vivir tanto como él aspiraba a vivir. Pero, independientemente de eso que está fuera de nuestro control, lo que sí hay claridad es que la dictadura quiere sobrevivirlo. En otras palabras, que cuando Ortega desaparezca, ya sea por incapacidad o por muerte, la dictadura y su esquema de dictatorial sobreviva a Ortega”, afirmó Peraza en declaraciones a La Mesa Redonda, al subrayar que el sistema de represión y control creado por el sandinismo ha alcanzado niveles de “perversidad” y “mediocridad” sin precedentes en la historia del país.
Peraza recordó que, en los años 80, Ortega había declarado a la revista Playboy que aspiraba a vivir más de 90 años, como su madre, y “servirle” a Nicaragua durante ese tiempo.
Escenarios de sucesión
Según el politólogo, el futuro del régimen dependerá de tres factores: la capacidad de articulación de la oposición, el rol de los grupos fácticos —especialmente el empresariado y las élites económicas— y la postura de las fuerzas represivas, en particular el Ejército.
Uno de los escenarios es una “sucesión unilateral”, en la que Rosario Murillo, actual “co-presidenta” y esposa de Ortega, intente asumir el control absoluto.
Sin embargo, Peraza coincide con la valoración hecha en vida por Humberto Ortega, hermano del dictador Daniel Ortega, quien consideraba que Murillo “no tiene legitimidad, tradición ni liderazgo” para conducir al Frente Sandinista ni al país.
“Ahí es donde entra un grupo fáctico que es fundamental en cualquier lugar del mundo, que son el Ejército y las fuerzas represivas. ¿Qué es lo que va a pasar cuando ella le ordene a las fuerzas represivas? que hagan esto y que hagan lo otro y las fuerzas represivas obedezcan o no obedezcan. Ahí es donde empezaremos a reconocer si es posible o no es posible la transición que cuestionó Humberto Ortega”, explicó.
Otro escenario contempla que Murillo logre sostenerse con el respaldo militar, en una línea de sucesión autoritaria que mantenga el mismo modelo represivo. “Es lo que hemos visto en experiencias como la de Robert Mugabe en África: mientras el caudillo estaba vivo, el Ejército lo respaldaba. La diferencia es que Murillo no tiene esa legitimidad histórica”, apuntó Peraza.
Una oposición dividida y sin claridad
El analista criticó además la falta de cohesión en las fuerzas opositoras nicaragüenses, que a su juicio siguen atrapadas en disputas internas.
“Todo el mundo está de acuerdo en que hay que coordinarse, pero cuando llega el momento surge la pregunta no formulada: ¿cuánto me toca a mí del pastel? Esa es la raíz de los fracasos”, señaló.
Peraza advirtió que Nicaragua corre el riesgo de repetir los errores de Cuba y Venezuela si la oposición no logra construir un proyecto democrático real.
“Ya perdimos el siglo XIX, ya perdimos el siglo XX, y llevamos un cuarto del siglo XXI enredados. No podemos perder otra vez la oportunidad”, concluyó.
