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“Robar cámara”: la táctica de Laureano Ortega para proyectarse como heredero del poder en Nicaragua

La creciente exposición pública en Pekín de Laureano Ortega Murillo, hijo de los co-dictadores Daniel Ortega y Rosario Murillo, reafirma el plan de sucesión dinástica en Nicaragua según el sociólogo nicaragüense Óscar René Vargas.

Y es que a juicio del experto, el régimen busca proyectar una “cara joven” del orteguismo en medio de una profunda crisis política, económica y social.

En entrevista con La Mesa Redonda, Vargas analizó esta estrategia, calificándola como un intento de “cambio de fachada” que no resuelve los problemas estructurales del país.

Vargas señaló que Laureano, en un reciente desfile militar en Pekín, procuró situarse junto a los líderes Xi Jinping (China), Vladimir Putin (Rusia) y Kim Jong-un (Corea del Norte), en lo que describió como un esfuerzo calculado por “robar cámara” y ganar legitimidad.

Él venía atrás, él iba a subiendo la escalera, fue subiendo, colocándose en lugares más cercanos a la cúpula que va adelante entre China, Putin y el mandatario de Corea del Norte. Pero después queda solo, y ya no aparece más. Ya no es como que se quiso él meter. No fue ningún tonto, se robó cámara”, dijo el analista.

Según Vargas, el régimen se encuentra en un “zugzwang político”, término tomado del ajedrez para describir una situación en la que cualquier movimiento resulta desfavorable.

En ese contexto, plantea dos posibles salidas del orteguismo para 2026:

  1. Escenario uno: la continuidad de Rosario Murillo como figura central, aunque debilitada por su falta de respaldo internacional.
  • Escenario dos: impulsar a Laureano Ortega como candidato, para vender una imagen juvenil y más aceptable ante la comunidad internacional.

No obstante, Vargas advierte que ninguno de estos escenarios atiende las cinco crisis simultáneas que atraviesa Nicaragua: económica, social, política, religiosa y militar.

Ellos están haciendo el cambio de juego que es pasar del orteguismo al murillismo, cambiar la Constitución. Son cambios de juego político, pero creyendo que eso va a revertir y contrarrestar el proceso de implosión. Cualquier movida que ellos están haciendo no resuelve la crisis. La prueba está que, cambiaron una Constitución y la viven cambiando, y la han reformado cuatro veces porque no ha resuelto la crisis”, destacó Vargas.

La falta de inversiones, la salida de multinacionales y el debilitamiento del clientelismo político limitan la capacidad del régimen de ofrecer soluciones reales.

Creo personalmente que la que la opción que ellos pueden recurrir es la opción de Laureano Ortega para vender una cara diferente. En ese contexto tiene mayores ventajas, el problema es que no resuelven las cinco crisis del país”, reiteró Vargas.