El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo sorprendió este martes al anunciar que Nicaragua contará con dos ministros de Relaciones Exteriores.
Un decreto divulgado en medios oficialistas nombró como “coministros” a Valdrack Ludwing Jaentschke Whitaker, actual canciller, y a Denis Moncada Colindres, quien regresa al cargo tras haberlo ocupado entre 2017 y septiembre de 2024.
“Es decir, tenemos dos ministros de Relaciones Exteriores, Denis y Valdrack, que nos representan con la seriedad, la firmeza, la coherencia, la consistencia de nuestras posiciones frente al mundo”, dijo Murillo en su alocución diaria, sin explicar las razones de la medida.
Regreso de Moncada
Moncada, un general retirado del Ejército de 76 años, fue separado del cargo en 2024 por “motivos de salud”, y desde entonces fungía como “asesor presidencial en política y asuntos internacionales”.
Esta semana, además, representa a Nicaragua en la Asamblea General de la ONU en Nueva York.
Por su parte, Jaentschke, un exoficial de la Seguridad del Estado de 66 años, asumió la cancillería tras la salida de Moncada y se mantiene ahora como “cocanciller”.
Luchas de poder internas
El exembajador de Nicaragua ante la OEA, Arturo McFields, consideró que el doble nombramiento refleja una pugna dentro del círculo presidencial: “Todavía Ortega se niega a darle plena confianza a Murillo para manejar las relaciones exteriores. Entonces, Moncada de uno u otro modo representa a Ortega y Valdrack de uno u otro modo representa a Murillo”, declaró a la AFP.
McFields añadió que ambos “no son verdaderos cancilleres, porque no tienen capacidad de diseño de una política exterior”, sugiriendo que las decisiones estratégicas se mantienen en manos de Ortega y Murillo.
Antecedentes y paralelismos
La decisión ocurre en un contexto donde el régimen ya duplicó cargos en otras instituciones: desde agosto, Nicaragua cuenta también con dos jefes de la Policía.
El movimiento coincide, además, con los intentos del régimen por posicionar a Moncada como secretario general del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA).
La candidatura ha sido rechazada en varias ocasiones por países como Costa Rica, Panamá, Guatemala y República Dominicana, lo que ha generado tensiones diplomáticas.
