El programa La Mesa Redonda, conducido por el periodista Sergio Marín Cornavaca, dedicó un segmento a analizar la crisis interna del grupo opositor Monteverde, también conocido como Concertación Democrática Nicaragüense, un esfuerzo nacido en el exilio con el objetivo de articular una plataforma unitaria contra la dictadura Ortega-Murillo.
De esperanza a bochorno político
Marín describió a Monteverde como un “réquiem para la derecha, la izquierda y el centro”, tras la serie de divisiones, egos y enfrentamientos que provocaron la cancelación de una reunión con funcionarios del Departamento de Estado en Washington D.C.
El periodista calificó la situación como “bochornosa e indignante”, ya que el grupo no logró consolidarse como un interlocutor válido de la oposición nicaragüense
La fallida reunión en Washington
Según lo expuesto en el programa, la delegación de Monteverde estaba integrada por figuras como Juan Sebastián Chamorro, Violeta Granera, Rosalía Miller, José Adán Aguerri y Kitty Monterrey.
Sin embargo, las pugnas internas llevaron a que distintas bancadas enviaran mensajes contradictorios al Departamento de Estado, cuestionando la legitimidad de los delegados.
La confusión derivó en que las autoridades estadounidenses optaran por posponer indefinidamente la reunión, dejando en evidencia la falta de cohesión opositora.
Reacciones y consecuencias
Marín señaló que este episodio fue percibido internacionalmente como una muestra de egoísmo y desunión.
Distintas fuentes calificaron el hecho de “vergonzoso”, destacando que mientras la dictadura intensifica la represión en Nicaragua —incluyendo el encarcelamiento reciente de militares en retiro—, la oposición en el exilio exhibe incapacidad de articular una estrategia común.
“Los egos y las trincheras ideológicas han terminado de malograr este esfuerzo. El pueblo de Nicaragua sigue esperando un liderazgo legítimo que lo represente frente a la comunidad internacional”, expresó Marín durante el programa.
Monteverde en crisis
De acuerdo con las revelaciones, varios integrantes han manifestado su deseo de retirarse, entre ellos Violeta Granera y Juan Diego Barberena.
Incluso, dirigentes como José Adán Aguerri y Juan Sebastián Chamorro se han mostrado molestos y distanciados tras los recientes acontecimientos.
Un futuro incierto para la oposición
El caso Monteverde, concluyó Marín, refleja la incapacidad de la oposición nicaragüense para superar sus diferencias internas y presentarse unida en un momento en que la dictadura recrudece su represión.
Para el periodista, esta fractura envía un mensaje de debilidad al pueblo y a la comunidad internacional, y subraya la urgencia de construir un liderazgo renovado.
