Durante un acto en Roma por el 50 aniversario del atentado contra Bernardo Leighton, el presidente de Chile, Gabriel Boric, condenó los “desvíos autoritarios” en el mundo y señaló directamente a las dictaduras de Nicaragua y Venezuela como ejemplos actuales de represión y exilio forzado.
El mandatario chileno advirtió que “la defensa de la democracia no puede tener dobles estándares”, y subrayó que desde la izquierda también debe denunciarse con firmeza a los gobiernos que vulneran los derechos humanos.
“Ayer fue Pinochet, hoy es Ortega en Nicaragua quien a Gioconda Belli o Sergio Ramírez les niega y les transforma en apátridas. Pero esa patria no depende de papeles firmados por dictadores, sino que va mucho más allá”, expresó Boric ante líderes políticos y diplomáticos reunidos en el Templo de Adriano, donde también participó el presidente de Italia, Sergio Mattarella.
El presidente chileno recordó que las dictaduras y los líderes autoritarios “cruzan fronteras para imponer el miedo”, aludiendo a casos recientes como el asesinato del opositor venezolano Ronald Ojeda en Santiago.
En su discurso, Boric llamó a las fuerzas progresistas a “responder al odio y la intolerancia con humanidad, honestidad y amor por la política”, y a fortalecer la democracia como antídoto frente al extremismo.
El homenaje rindió tributo a Bernardo Leighton y Ana Fresno, víctimas de un atentado en 1975 ordenado por la dictadura de Augusto Pinochet, y sirvió también para recordar a quienes, como los exiliados nicaragüenses, siguen enfrentando la persecución por defender sus ideales democráticos.
