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Las elecciones en Argentina, prácticamente un plebiscito para Javier Milei

Por Dr. Danilo Martínez | Sábado 25 de octubre de 2025

Este domingo 26 de octubre, Argentina no solo decide la composición de la mitad  de su Congreso; está definiendo el rumbo de una de las apuestas políticas y económicas más audaces de la América Latina contemporánea. El gobierno de Javier Milei, el líder libertario que irrumpió en la escena con la promesa de una “cirugía mayor sin anestesia” para una economía devastada por el kirchnerismo, se enfrenta a su examen más crucial.

Argentina vive mañana, en breves horas, una histórica encrucijada: la continuidad del proyecto libertario de Milei o su parálisis y fracaso. Lo que se juega en las urnas es la viabilidad misma del proyecto de Milei. Lo cual nos indica que en política no existe nada que no se pueda revertir, no hay ni un rio que no pueda correr en sentido contrario, porque sencillamente el movimiento social no se rige por las leyes naturales de la física.

Su llegada al poder en diciembre de 2023 fue un terremoto político para Argentina y una inmensa esperanza para un pueblo que se debate en la inseguridad y la pobreza. Pero Milei llegó con una representación  parlamentaria débil, tampoco ganó ni una gobernación. Hasta ahora, su gobierno ha logrado hazañas notables: sanear las finanzas públicas y comenzar a reducir la pobreza estructural que el populismo usaba como moneda de cambio. Se dejó de emitir moneda sin respaldo. Redujo significativamente la hiperinflación.  Sin embargo, estas medidas, necesarias pero dolorosas, han provocado una de las mayores épocas de recesión para Argentina, han erosionado su popularidad, creando el caldo de cultivo perfecto para que la oposición kirchnerista y los movimientos sociales de la izquierda cavernícola, desde la trinchera del resentimiento, atribuyan al gobierno toda la culpa de la austeridad, obviando el saqueo previo que ellos realizaron.

La hazaña original de Milei se ha convertido en su principal talón de Aquiles. Milei rompió con uno de los tabúes en la política argentina, prácticamente sin Partido, logro alcanzar primero la diputación y luego la presidencia. Lo cual es un hito pero también un enorme peligro y debilidad.  Cada reforma ha sido una batalla agotadora de negociación. Sin dejar de mencionar el error de  llevar al gobierno a su hermana (nepotismo) y confiar ciegamente en ella y en su asesor Santiago Caputo.

  Si el oficialismo no obtiene la mayoría que necesita en esta elección, el proyecto de Milei se encamina hacia una parálisis legislativa. La oposición, que “odia y desesperadamente necesita regresar al poder”, utilizaría esta  victoria para bloquear el resto de la agenda de gobierno, congelando las reformas estructurales que garantizan la sostenibilidad de la recuperación.

Por supuesto que el resultado de las elecciones de mañana en Argentina tendrán un efecto refrescante y esperanzador, o doloroso y terrible en América. La derrota de Milei no sería solo un revés local. Representaría un peligro claro para la frágil democracia continental, enviando un mensaje pérfido: cualquier intento serio de saneamiento económico y reconstrucción institucional será castigado en las urnas por un electorado incapaz de soportar el dolor inmediato de las medidas sanadoras, mientras la izquierda radical, desde la sombra, prepara su retorno para repetir el ciclo de depredación y saqueo.

Este escenario se ve agravado por un factor externo crítico: Argentina, es uno de los países más grandes de América, posee una de las mayores reservas de tierras raras en el mundo. Y las dos superpotencias, China y Estados Unidos, están chocando en este escenario, por quien tendrá mayor influencia en dicho país. Hasta cierto punto es parte del descuido de Estados Unidos por evitar la nociva influencia china en nuestro continente. Por otro lado hay una advertencia del Presidente Donald Trump. Su declaración de que, si Milei no consolida su poder, no financiará a Argentina, es una bomba de tiempo. El país ha controlado sus finanzas, pero agoniza por la falta de efectivo. Sin el apoyo financiero externo que un Milei fortalecido podría asegurar, la economía argentina podría colapsar, dando la razón aparente a la narrativa opositora de que el modelo libertario “no funciona”. Sería la profecía autocumplida perfecta, orquestada desde el poder legislativo y potenciada desde el exterior.

Qué debemos aprender de la experiencia de Milei, indistintamente si mañana las votaciones le fallan o le favorecen? Que es imprescindible contar con una estructura partidaria que asegure la capacidad de reproducir el discurso y la orientación del plan de gobierno, de organizar y dirigir al pueblo en momentos críticos de la historia como este. Que se le debe dar igual o mayor importancia, no solo a ganar las elecciones presidenciales sino también parlamentarias, para evitar estas murallas de contención. Igual fenómeno ha vivido el Presidente Chávez en Costa Rica, con el bloqueo parlamentario a su plan de gobierno. Las elecciones del 26 de octubre son un plebiscito sobre la paciencia y la madurez política del pueblo  Argentino. Es el juicio a un gobierno que llegó para apagar un incendio con medidas impopulares pero necesarias. Una victoria opositora no significaría solo un cambio de rumbo; sería la consagración del ciclo tóxico donde la derecha llega a limpiar el desastre y la izquierda regresa a aprovechar la recuperación, solo para volver a saquear. Igual ha ocurrido en Nicaragua, donde la administración del señor Enrique Bolaños, entregó al país con deuda cero, después de que el Sandinismo dejara una deuda de 14 mil millones de dólares. Ahora después de ese saneamiento, el Frente Sandinista que regresó en el 2006, ha superado la cifra de la deuda externa a más de 15 mil millones de dólares. Ahora sin el pretexto de una guerra. La izquierda ha demostrado ser pésimo administrador público donde ha llegado. Para muestra un botón. Cuba languidece ante los ojos del mundo.

 La Democracia en América Latina se debilita cuando se premia a los depredadores y se castiga a los reconstructores. Argentina está a horas de decidir en qué lado de la historia quiere estar. El futuro de su economía y la estabilidad de la región penden de un hilo, de las elecciones de mañana domingo 26 de octubre 2025. La mala señal fue la derrota electoral reciente de Milei en las Elecciones de Buenos Aires. La buena señal es que Buenos Aires no es toda Argentina. Avanzará el pueblo argentino por el camino de la recuperación verdadera y definitiva? O regresará al desastre de la izquierda kirchnerista? Amanecerá y veremos.

La Democracia se construye, hagámosla!

Dr. Danilo Martínez | Coordinador General del MUD | Miembro del Liderazgo Conjunto.