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Ortega y Murillo abren la puerta a un enclave chino con beneficios fiscales ilimitados

El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo aprobó la Ley de Creación de Zonas Económicas Especiales (ZEE) de la Franja y la Ruta, una legislación que otorga exoneraciones fiscales, aduaneras y administrativas del 100% a empresas chinas, con la posibilidad de renovación indefinida.

La medida fue aprobada de forma expedita en la Asamblea Nacional, sin debate ni consulta, consolidando un nuevo marco de privilegios para inversionistas extranjeros vinculados a China.

Según el texto legal, las compañías que operen dentro de estas zonas estarán exentas del Impuesto sobre la Renta, del pago de dividendos, IVA, derechos de aduana y tasas municipales, entre otros beneficios.

Entrega total de soberanía y un modelo “sin precedentes” en el mundo

Durante el programa La Mesa Redonda, el investigador César Eduardo Santos, de Expediente Abierto, advirtió que la ley representa la entrega total de la soberanía nicaragüense a intereses estratégicos de China.

Según explicó, la iniciativa no ofrece mecanismos de transparencia, ni cláusulas de transferencia tecnológica o protección laboral, dejando a Nicaragua en una posición de dependencia absoluta.

Santos subrayó que no existe precedente de una ley tan entreguista, ni siquiera entre los socios más cercanos de China en Asia o África. En comparación, mencionó el caso del corredor económico China-Pakistán, donde las zonas económicas especiales fueron establecidas solo después de proyectos de infraestructura; en Nicaragua, se entregan beneficios fiscales sin garantías de inversión real.

Riesgo de colonización económica y pérdida de control territorial

El investigador advirtió que estas zonas podrían transformarse en enclaves de control chino, con infraestructura operada por empresas estatales y mano de obra extranjera.

China podría replicar en Nicaragua su modelo de “préstamos impagables” para apropiarse de puertos, territorios o recursos naturales estratégicos, como ocurrió en Sri Lanka, donde una empresa estatal china controló un puerto durante 99 años.

Además, el país ya ha otorgado más de 700,000 hectáreas en concesiones mineras a empresas chinas, incluso en zonas protegidas, lo que refuerza el riesgo de un neocolonialismo económico que afecta la soberanía y los recursos nacionales.

Impacto económico: desequilibrio comercial y desplazamiento laboral

La relación comercial entre ambos países es profundamente desigual.
Mientras Estados Unidos sigue siendo el destino del 40% de las exportaciones nicaragüenses, China ocupa apenas el puesto 31, inundando el mercado con productos baratos que desplazan a la industria local.

Según Santos, la nueva ley no generará empleo ni desarrollo, ya que las empresas chinas suelen importar su propia mano de obra y operar fuera de los estándares laborales internacionales.

El resultado será un desplazamiento de empresas nicaragüenses, un aumento del trabajo informal y una reducción drástica de ingresos fiscales.

Contexto geopolítico: Nicaragua, peón en la disputa entre China y EE.UU.

El acercamiento a China ocurre mientras la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) evalúa sanciones contra Nicaragua bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio, que podrían implicar la suspensión del CAFTA-DR y la aplicación de aranceles de hasta el 100%.

De acuerdo con Santos, la dictadura busca en Beijing un paraguas político y financiero ante su creciente aislamiento internacional, aunque China no tiene la capacidad de reemplazar el comercio con Estados Unidos.

China no ofrece desarrollo, ofrece control”, enfatizó el investigador, señalando que el régimen nicaragüense se entrega a una potencia extranjera sin obtener beneficios concretos.

Llamado a la resistencia ciudadana

El programa cerró con un llamado a los nicaragüenses dentro y fuera del país a denunciar y documentar el despojo territorial y la pérdida de soberanía.

Desde el exilio, organizaciones civiles y la diáspora impulsan una campaña para apoyar las sanciones del USTR y exigir justicia económica frente al modelo de saqueo promovido por el régimen y sus aliados chinos.

Es un robo, una violación a nuestros derechos. La tierra nos pertenece”, se escuchó al inicio del programa, en una declaración que resume el sentimiento de resistencia del pueblo nicaragüense ante la expansión autoritaria de Managua y Pekín.