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Informe expone la vulnerabilidad extrema del periodismo nicaragüense fuera del país

El deterioro de las condiciones para ejercer el periodismo independiente nicaragüense no se ha detenido en las fronteras. Por el contrario, se ha profundizado en el exilio.

Así lo concluye el informe “Diagnóstico situacional de periodistas nicaragüenses en el exilio 2025”, presentado este jueves en Costa Rica por la Asociación de Periodistas y Comunicadores Independientes de Nicaragua (PCIN), que documenta un ambiente de precariedad, inseguridad y desgaste emocional entre quienes continúan informando desde afuera.

El estudio resalta que el desplazamiento forzado ha generado una doble crisis: la del oficio —por la pérdida de medios, empleos y estabilidad— y la de los derechos ciudadanos, pues la población nicaragüense ve cada vez más limitada su posibilidad de acceder a información libre de la censura estatal.

Un oficio sostenido a pulso

Según los hallazgos, muchos periodistas exiliados sobreviven con ingresos mínimos, sin contratos formales y con escaso acceso a servicios básicos como salud o seguridad social.

La falta de estabilidad económica los empuja a combinar el periodismo con oficios técnicos, trabajos manuales o pequeños emprendimientos.

A esta precariedad se suma un desgaste emocional profundo: incertidumbre migratoria, separación familiar y la presión de sostener sus proyectos informativos en un entorno donde el financiamiento internacional se ha contraído de forma drástica.

El exilio tampoco ofrece seguridad

El informe enfatiza que el exilio no garantiza protección. Una parte significativa de los comunicadores en Costa Rica y Estados Unidos reporta temor a represalias, vigilancia y amenazas vinculadas a redes transnacionales del régimen de Ortega y Murillo.

En Costa Rica, la situación migratoria irregular o la espera prolongada por el reconocimiento del refugio incrementan la vulnerabilidad. En Estados Unidos, varios periodistas manifestaron a PCIN su preocupación ante políticas migratorias más restrictivas que podrían terminar en deportaciones.

Derechos informativos en retroceso

La crisis no afecta solo a los periodistas; repercute directamente en la ciudadanía. La reducción de medios independientes dentro de Nicaragua, sumada a las limitaciones de los proyectos operados desde el exilio, deja a la población con menos fuentes informativas y mayor exposición a la narrativa oficial.

Pese a este escenario, el informe subraya el compromiso del gremio: los periodistas continúan documentando abusos, investigando casos de corrupción y dando seguimiento a violaciones de derechos humanos.

Un futuro sostenido por la resistencia

PCIN afirma que, aunque el panorama es complejo, el periodismo independiente “no va a desaparecer”. Su permanencia —señala el documento— responde a la necesidad de preservar memoria histórica y construir un registro de las transformaciones políticas y sociales que atraviesa el país desde 2018.

El reto inmediato es claro: asegurar condiciones mínimas para que los periodistas exiliados puedan ejercer con dignidad y seguridad, mientras continúan enfrentando un sistema que ha convertido la información en un frente más de disputa política.