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Ortega envía a Denis Moncada a Washington en intento de abrir canales de negociación, afirma Óscar René Vargas

El nombramiento del co-canciller Denis Moncada como “encargado de negocios” de Nicaragua en Washington, un puesto inferior al de embajador pero clave en tiempos de tensión diplomática, es para el analista político y economista Óscar René Vargas “una señal inequívoca de que Ortega se está moviendo”. Y, sobre todo, de que “está preocupado.

Acaban de nombrar a uno de los cancilleres, a (Denis) Moncada, encargado de negocios en Washington… significa que Ortega se está moviendo”, dijo Vargas el miércoles 10 de diciembre, en entrevista a La Mesa Redonda.

La designación ocurre en medio del endurecimiento del clima político entre Managua y Estados Unidos, marcado por investigaciones comerciales, mayores presiones y un creciente aislamiento internacional del régimen.

Para Vargas, Moncada —uno de los funcionarios más leales y con más kilometraje político dentro del círculo de Ortega— no fue enviado a la capital estadounidense por casualidad: su presencia apunta a un nivel de negociación más alto, aunque todavía en fase exploratoria.

“Ortega se está moviendo”

Vargas explicó que el discurso reciente del dictador Daniel Ortega, pronunciado en una actividad del Ejército, dejó claro un mensaje central: que lo dejen en paz. Esa insistencia, dice, es un indicador claro de inquietud.

Está preocupado y esa preocupación abre espacio a mi hipótesis: el régimen podría recurrir al tema de las elecciones como una manera de contrarrestar la actitud de Estados Unidos, afirmó.

Sin embargo, destaca que internamente esa posibilidad generaría tensiones. Mientras Ortega tiene más de 40 años de maniobras políticas y experiencia negociadora, Rosario Murillo opera bajo otra lógica:

Murillo es de la línea del ‘vamos con todo’, completamente obtusa. Ortega, en cambio, sabe negociar, señaló.

Esa diferencia, sostiene, podría explicar por qué se envía a Moncada a Washington: un mensaje de que Ortega busca abrir una puerta, aunque sea mínima, hacia una salida negociada del estancamiento actual.

Moncada en Washington: un “nivel de negociación mayor”

Vargas subraya que la figura de Moncada no es menor: fue canciller, ministro asesor y diplomático clave del régimen durante más de una década. Su llegada a Washington en calidad de encargado de negocios indica, según el analista, que hay tanteos, exploraciones y pre-negociaciones, aunque no se haya formalizado ningún proceso.

Mandaron a Moncada a Washington para darle un nivel de negociación mayor. No hay negociación formal, pero sí tanteos para ver de qué manera pueden salir de este impase

Estos movimientos coinciden con señales recientes del régimen —excarcelaciones puntuales de presos políticos, variaciones discursivas y ajustes diplomáticos— que, según Vargas, forman parte de un intento por medir el terreno.

El factor Trump y el CAFTA: “No lo van a sacar”

Vargas descartó que Estados Unidos retire a Nicaragua del CAFTA-DR, incluso bajo un gobierno de Donald Trump.

“No creo que Trump vaya a sacar del CAFTA a Nicaragua”, sostuvo.

Las razones, explica, van más allá de lo político:

  • Los poderes fácticos centroamericanos —grandes capitales y sectores exportadores— no quieren que Nicaragua salga del acuerdo.
  • Una reacción del régimen, como cerrar fronteras o bloquear el tránsito regional, afectaría a Panamá, Costa Rica, Guatemala, Honduras y El Salvador.
  • Un cierre total sería un golpe para el comercio intercentroamericano, como ya se vio durante los 18 días de tranques en 2018.

Por esas razones, Vargas prevé otro escenario: incrementos arancelarios graduales, no una expulsión del acuerdo.

Y ese escenario comenzó a materializarse ayer mismo, cuando Estados Unidos anunció un esquema de aranceles graduales para productos nicaragüenses fuera del CAFTA-DR.

La medida, basada en una investigación de la USTR bajo la Sección 301, establece aumentos entre 2026 y 2028.

Un patrón que Vargas ya ha visto antes

Vargas recordó que cuando él mismo fue preso político, pudo prever desde la cárcel que sería liberado en el primer trimestre de 2023. Lo logró, dice, porque entendió que ya había un proceso de negociación en marcha.

Estoy haciendo el mismo pronóstico ahora. Esto no prueba que haya una negociación formal, pero sí que existen tanteos y prenegociaciones”, afirmó.

En ese marco, la presencia de Denis Moncada en Washington es, para Vargas, una pieza clave del momento: un indicador de que Ortega sabe que debe mover fichas, aunque dentro de límites estrictos y tensiones internas.