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Managua no murió: vive en la memoria y en la advertencia histórica

A 53 años del terremoto que destruyó la capital nicaragüense, la memoria de la vieja Managua sigue viva en quienes la habitaron y sobrevivieron a la tragedia del 23 de diciembre de 1972. Así lo afirmó el escritor y cronista Henry Briceño durante una entrevista en el programa La Mesa Redonda, conducido por el periodista Sergio Marín Cornavaca.

En conversación marcada por la nostalgia y el testimonio directo, Briceño recordó la Managua previa al sismo como una ciudad en crecimiento, moderna y dinámica, que fue reducida a escombros en apenas 30 segundos.

Managua no desapareció del todo; sigue viviendo en la memoria colectiva, en las referencias populares y en quienes la conocimos antes del desastre”, señaló.

El también periodista, relató experiencias personales vividas la noche del terremoto, desde los primeros temblores hasta las escenas de caos, solidaridad y supervivencia que marcaron a una generación entera.

Para Briceño, la tragedia no solo destruyó edificios y barrios completos, sino que dejó una herida profunda en la identidad nacional.

Más allá del recuerdo, el escritor advirtió sobre los riesgos actuales que enfrenta la capital. Señaló que Managua continúa asentada sobre múltiples fallas geológicas activas y cuestionó la falta de transparencia, supervisión técnica y rigor en las construcciones recientes.

Existe una peligrosa diferencia entre el maquillaje urbano y la seguridad estructural. Las lecciones de 1931 y 1972 parecen estar siendo ignoradas”, alertó.

Briceño insistió en que su llamado no busca generar alarma, sino conciencia y prevención, especialmente entre las nuevas generaciones que no vivieron la tragedia.

Si sobreviví para contar esta historia, es porque existe una responsabilidad moral de advertir y de preservar la memoria”, concluyó.

La entrevista se realizó en vísperas del aniversario del terremoto de 1972, como un ejercicio de memoria histórica y reflexión crítica sobre el pasado, el presente y el futuro de Managua, una ciudad que —pese a la destrucción— se niega a ser olvidada.

Terremoto de 1972

El terremoto que destruyó Managua ocurrió la noche del 23 de diciembre de 1972, a las 12:29 de la madrugada. Con una magnitud de 6.2 en la escala de Richter, epicentro fue a unos 28 kilómetros al noreste de Managua, cerca del Lago Xolotlán y con una profundidad aproximadamente de 5 kilómetros, lo que aumentó su poder destructivo.

Víctimas y daños

  • Víctimas mortales: entre 10.000 y 11.000 personas
  • Heridos: más de 20.000
  • Personas sin hogar: alrededor de 250.000
  • Daños materiales: el 70% del centro de Managua quedó destruida

El sismo provocó incendios masivos, el colapso de edificios, hospitales, iglesias y mercados. La infraestructura básica —agua, electricidad y comunicaciones— quedó prácticamente inutilizada.

El terremoto ocurrió durante la dictadura de Anastasio Somoza Debayle. El centro histórico de Managua nunca fue reconstruido, marcando de forma permanente la fisonomía y la memoria de la capital.