Comentarios del periodista Sergio Marín Cornavaca desnuda la contradicción entre el refuerzo de la vigilancia territorial y la repentina narrativa de "reencuentro" lanzada por vocero oficialista.
Los cimientos del poder en El Carmen han comenzado a crujir. Tras la captura de Nicolás Maduro en Venezuela y la confirmación de que su propio círculo íntimo facilitó su entrega, el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo ha pasado de la soberbia a una fase de «paranoia operativa» que intenta ser maquillada con una narrativa de diálogo exprés.
La reunión de emergencia: El búnker en alerta
La historia de esta crisis interna inició el pasado 3 de enero, cuando Rosario Murillo convocó a su cúpula represiva en El Carmen. En dicho encuentro, según reportes de medios de comunicación, se discutieron medidas represivas de contención.
La orden fue tajante: Alerta Máxima y Elevada Disposición Combativa. Esta decisión implicó el acuartelamiento de fuerzas, la suspensión de vacaciones para oficiales del Ejército y la Policía, y un despliegue sin precedentes de vigilancia en barrios y comunidades. Muchos nicaragüenses reportan que familiares han sido detenidos en estaciones policiales. La cúpula no teme a una invasión extranjera; teme a la «réplica venezolana»: la ruptura de la cadena de mando y la traición interna.
El video borrado: La confesión del miedo
En medio de esta tensión, el vocero oficialista Moisés Absalón Pastora lanzó un inusual globo de ensayo a través de su programa de tv y sus plataformas digitales. En un video que circuló brevemente antes de ser misteriosamente eliminado de las redes sociales, Pastora planteó la posibilidad de un «diálogo», un «reencuentro» y una «paz entre nicaragüenses».
Lo revelador del video —cuya eliminación es hoy la mayor evidencia del caos comunicacional en el oficialismo— fue el intento de definir con quiénes se sentarían a hablar. Sin embargo, este giro de 180 grados, pasando del «plomo» y el destierro al «diálogo», ha sido interpretado como una estrategia de sobrevivencia para ganar tiempo y calmar el descontento en sus propias filas.
Los comentarios de Sergio Marín Cornavaca de La Mesa Redonda: «El miedo cambió de acera»
Ante estos hechos, el periodista Sergio Marín Cornavaca, director de La Mesa Redonda, ha publicado un video en donde conecta estos puntos y sirve de respuesta ponderada a la estrategia del régimen.
En su reciente intervención, Marín Cornavaca desmonta la trampa del oficialismo: «No se puede hablar de reencuentro mientras se ordena alerta máxima. La mano que hoy ofrece diálogo es la misma que aprieta el fusil por miedo a que se le resbale», sentencia el periodista.
Para Marín, el régimen está intentando construir una «rampa de salida» tras ver a su principal aliado humillado en una corte de Nueva York. El análisis contundente enfatiza que la vigilancia territorial extrema no es una señal de fuerza, sino la confesión de una derrota ética.
«Están aterrados porque saben que el guion de Venezuela es el espejo de su futuro», concluye.
El análisis cierra con una reflexión necesaria para la opinión pública: el diálogo real no es un disfraz de última hora ante el temor a la justicia internacional, sino un proceso que pasa por la libertad, la democracia y el fin de la impunidad.
El video de Moisés Absalón Pastora, donde proponía un diálogo bajo condiciones de sobrevivencia, fue retirado de TikTok y Facebook apenas horas después de su publicación, confirmando la descoordinación y el nerviosismo en la narrativa oficial.
