La política nicaragüense ha entrado en una fase de «equilibrio inestable» donde el tiempo ya no corre a favor de la familia Ortega-Murillo. En una reciente entrevista en La Mesa Redonda con Sergio Marín Cornavaca, el sociólogo y economista Oscar René Vargas desmenuzó los hallazgos de su más reciente análisis, planteando que el régimen se encuentra en una encrucijada histórica marcada por el pánico interno y la presión externa del «Corolario Trump».
El «Efecto Venezuela» y la reunión del 3 de enero
Según Vargas, la reciente captura de Nicolás Maduro en Venezuela ha enviado una onda expansiva que sacude los cimientos de El Carmen.
Un síntoma inequívoco de este nerviosismo fue la reunión del pasado 3 de enero, donde Rosario Murillo encabezó un encuentro con mandos militares y policiales ante la notable ausencia de Daniel Ortega.
«Lo que vemos son decisiones erráticas: más represión combinada con amagos de diálogo que luego borran. Es el comportamiento de un régimen que sabe que sus pilares están agrietados», señaló Vargas durante el programa.
Los tres caminos hacia el 2026
Vargas detalla en su libro tres escenarios que definen el futuro inmediato de Nicaragua:
- Sucesión Dinástica: El intento de Rosario Murillo por consolidar el poder absoluto. Un escenario que Vargas considera «suicida» dada la falta de legitimidad interna y el aislamiento internacional.
- El Fraude Electoral «Blanqueado»: Un intento de realizar elecciones en noviembre de 2026 con reformas cosméticas para ganar tiempo. Sin embargo, el «Factor Trump» y la amenaza de suspender el DR-CAFTA ponen al Gran Capital en una posición donde validar un fraude podría significar su propia ruina económica.
- La «Salida en Frío» (Junta Cívico-Militar): Este es el escenario que cobra más fuerza tras la caída de Maduro. Vargas plantea la posibilidad de que el Ejército de Nicaragua, junto a sectores de la «Chayo-burguesía» y con el visto bueno de Washington, decidan que los Ortega-Murillo son un «activo tóxico». Para salvar sus capitales y el Instituto de Previsión Social Militar (IPSM), la cúpula militar podría forzar una salida negociada o una junta transitoria.
¿Hacia un nuevo Gatopardismo?
El analista advirtió que el mayor riesgo de una «salida en frío» es que se produzca un cambio de nombres para mantener el mismo sistema económico y de impunidad, lo que se conoce como Gatopardismo. «El movimiento social debe estar alerta para evitar que esta crisis termine en un pacto de cúpulas que ignore la demanda de justicia de los nicaragüenses», enfatizó.El tablero está listo y, según Vargas, el Jaque Mate a la dictadura nicaragüense parece estar más cerca que nunca en este 2026.
