Las cartas del régimen Ortega-Murillo y la respuesta internacional
Por Mauricio Samcam | Lunes 26 de enero, 2026
La dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo enfrenta hoy un escenario geopolítico distinto al que le permitió sobrevivir en el pasado. El aislamiento internacional, la documentación sistemática de crímenes de lesa humanidad y el endurecimiento de la política estadounidense hacia regímenes autoritarios del hemisferio han reducido significativamente su margen de maniobra. Sin embargo, el régimen aún conserva ciertas “armas geopolíticas” que ha utilizado —con relativo éxito— para negociar tiempo, oxígeno político y alivio de presión.
La pregunta clave es si estas herramientas siguen siendo eficaces en un eventual proceso de diálogo orientado a una transición política y cómo reaccionían Estados Unidos, bajo un liderazgo de Donald J. Trump, y los organismos internacionales.
Las cartas geopolíticas del régimen
1. Alineamientos extra-hemisféricos
El régimen ha buscado compensar su aislamiento occidental mediante relaciones con Rusia, China, Cuba y otros Estados autoritarios. Estas alianzas no sustituyen su dependencia económica de Occidente, pero le permiten proyectar la narrativa de que Nicaragua no está completamente aislada y que una presión excesiva podría empujarla aún más hacia actores rivales de Estados Unidos.
En el pasado, esta estrategia funcionó como mecanismo disuasivo. Hoy, su eficacia es limitada: ni Rusia ni China están dispuestas a asumir el costo económico y político de sostener indefinidamente a un Estado fallido en Centroamérica.
2. Migración como válvula de presión
La salida masiva de nicaragüenses ha tenido efectos directos en la política interna estadounidense. En determinados momentos, el régimen ha tolerado o facilitado flujos migratorios como mecanismo indirecto de presión, consciente de que la migración es un tema altamente sensible en Washington.
Sin embargo, esta carta es de corto plazo. A largo plazo, debilita aún más la base económica y social del país, incrementando su vulnerabilidad estructural.
3. Seguridad regional y crimen transnacional
Ortega ha insinuado en distintos momentos su disposición a cooperar en temas de narcotráfico, crimen organizado y control fronterizo. Esta cooperación, cuando existe, se presenta como moneda de cambio frente a sanciones o aislamiento diplomático.
No obstante, la falta de confianza institucional y la politización de los aparatos de seguridad reducen la credibilidad de estas ofertas si no van acompañadas de reformas verificables.
4. Dependencia económica estructural
A pesar de su discurso antiestadounidense, Nicaragua sigue profundamente integrada a la economía norteamericana a través del comercio, las remesas y el sistema financiero internacional. Esta dependencia limita seriamente la capacidad del régimen para sostener un enfrentamiento prolongado con Washington.
Paradójicamente, esta vulnerabilidad es también su principal incentivo para negociar.
El posible enfoque de un gobierno de Donald J. Trump
La política exterior de Trump ha mostrado un patrón claro: presión máxima combinada con negociación transaccional. En el caso de Nicaragua, esto se traduce en tres elementos previsibles:
1. Sanciones personalizadas y aislamiento diplomático
Dirigidas a las élites del poder, no a la población, aumentando el costo individual de sostener la represión.
2. Condicionalidad explícita
Cualquier alivio —económico, migratorio o diplomático— estaría condicionado a pasos concretos: liberación de presos, reformas electorales, apertura a observación internacional.
3. Rechazo a una “solución venezolana”
La experiencia con Maduro ha reforzado en Washington la idea de que las negociaciones sin verificación solo prolongan el autoritarismo. En Nicaragua, el margen para una simulación prolongada es mucho menor.
El papel de los organismos internacionales
Los organismos multilaterales cumplen una función clave que Estados Unidos no puede asumir solo:
• La OEA puede ofrecer un marco político-institucional para acuerdos regionales y supervisión electoral.
• Naciones Unidas aporta legitimidad técnica en derechos humanos, justicia transicional y verificación.
• Instituciones financieras internacionales pueden condicionar el acceso a financiamiento a reformas institucionales creíbles.
En conjunto, estos actores reducen el riesgo de una negociación cosmética y aumentan el costo del incumplimiento.
Evitar el escenario venezolano
A diferencia de Venezuela, Nicaragua:
• No cuenta con una renta estratégica (como el petróleo) que le permita resistir indefinidamente.
• Tiene una economía pequeña, abierta y altamente dependiente del entorno regional.
• Enfrenta una documentación internacional más avanzada de crímenes estatales.
Esto hace que un proceso de negociación bajo presión coordinada tenga mayores probabilidades de derivar en una transición real, siempre que la comunidad internacional mantenga coherencia y no premie la dilación.
Conclusión
El régimen Ortega-Murillo aún posee herramientas para negociar, pero ya no para imponer sus términos. Sus cartas geopolíticas son defensivas, no estratégicas. Sirven para ganar tiempo, no para garantizar impunidad perpetua.
La nueva realidad internacional, sumada a un enfoque estadounidense más duro y a una creciente coordinación multilateral, reduce significativamente la posibilidad de que Nicaragua replique el modelo de supervivencia autoritaria de Venezuela.
La negociación sigue siendo posible. La simulación, cada vez menos.
Y ojo pueblo nicaragüense, porque recordemos que: <El Lobo pierde el pelo, pero no pierde las mañas> o que < El lobo aunque se vista de oveja, lobo es y lobo se queda >
Referencias bibliográficas
• Banco Mundial. World Development Report 2011: Conflict, Security, and Development.
• Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Informes sobre Nicaragua, 2018–2024.
• CSIS. Nicaragua’s Collaboration with Extra-Hemispheric Rivals.
• International Center for Transitional Justice (ICTJ). What Is Transitional Justice?
• Naciones Unidas. Guidance Note of the Secretary-General on Transitional Justice (2010).
• OEA. Carta Democrática Interamericana (2001).
• Reuters. “U.S. imposes visa restrictions on Nicaraguan officials”, 2024–2025.
• UNDP. Governance for Peace (2022).
• Revista Envío. Análisis económicos y políticos sobre Nicaragua.
Nota de autor
Mauricio Samcam es ciudadano nicaragüense, Ingeniero Agrónomo con especialidad en Desarrollo Rural y Biotecnología. Reside en Canadá en condición de exilio. Escribe desde la experiencia cívica y el compromiso con la democracia, los derechos humanos y la reconstrucción institucional de Nicaragua.
