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Hermanas Terciarias Capuchinas anuncian cierre de su obra pastoral en Nicaragua

Las Hermanas Terciarias Capuchinas de la Sagrada Familia emitieron un comunicado oficial para aclarar las razones del cierre de su presencia pastoral en Totogalpa, departamento de Madriz, luego de que en redes sociales circularan versiones que señalaban una supuesta expulsión forzada de Nicaragua.

En el aviso, fechado el 24 de enero de 2026, la congregación desmintió haber sido obligada a abandonar Nicaragua por presiones externas.

Según explicaron, la decisión responde exclusivamente a un proceso interno de discernimiento congregacional, tras el cual se concluyó que los objetivos pastorales que motivaron su presencia en la comunidad ya fueron cumplidos.

El motivo del cierre de nuestra presencia pastoral es el indicado en nuestro comunicado oficial: tras un periodo de discernimiento congregacional, se ha reconocido que los objetivos se han cumplido”, señala el documento firmado por la superiora provincial, hermana Maribelle Umaña Machado.

Las religiosas también rechazaron versiones que hablaban de “ultimátums”, “hostigamiento”, “confiscaciones” o una supuesta “venta forzada de bienes”, asegurando que este tipo de afirmaciones no corresponden a la información oficial emitida por la congregación.

En el comunicado, las Hermanas Terciarias Capuchinas expresaron su confianza en que el trabajo realizado durante décadas en Totogalpa continúe dando frutos en manos de la comunidad parroquial.

Confiamos en que la semilla plantada seguirá creciendo”, afirmaron.

Tres décadas de presencia pastoral

La congregación recordó que su presencia en Totogalpa se remonta al 27 de abril de 1992, cuando llegaron al municipio como parte de una misión evangelizadora en una de las zonas más empobrecidas del norte de Nicaragua.

Las hermanas fundadoras —Luz Socorro Jaramillo, Consuelo López, Danelia Rivera e Isabel Cortés— iniciaron su labor en medio de múltiples carencias, incluyendo la falta de acceso al agua potable, que los pobladores transportaban en animales de carga.

Durante 30 años, las religiosas desarrollaron una labor pastoral centrada en la evangelización y el acompañamiento a los sectores más vulnerables de la comunidad, dejando una huella que, según expresaron, forma parte ya de la historia espiritual y social de Totogalpa.