El jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, general Dan Caine, es el anfitrión este miércoles de una reunión en esta capital con líderes militares de 34 países del hemisferio occidental, en una muestra de la creciente atención que el gobierno de Donald Trump está poniendo sobre la región.
La reunión, que se desarrolla en un hotel cercano a la Casa Blanca, empezó cerca de las 8:00 de la mañana y se extenderá por varias horas.
En el inicio de la cumbre, el secretario de Guerra norteamericano, Pete Hegseth, dio un discurso en el que destacó el enfoque de la administración republicana para la región.
“Gracias al liderazgo y la tenacidad de Trump, su falta de voluntad para aceptar el statu quo, estamos protegiendo nuestros intereses compartidos en nuestro hemisferio compartido. Y debemos hacer esto juntos”, afirmó.

“Para poner a ‘Estados Unidos primero’ [el mantra de Trump], debemos poner a las ‘Américas primero’ [en referencia al continente]. La estrategia de seguridad nacional y la estrategia de defensa nacional del presidente lo han logrado. Es hora de ponerse a trabajar”, añadió Hegseth.
La cumbre se centra, en parte, en mejorar la coordinación regional para combatir el narcotráfico y las organizaciones criminales transnacionales, además de que el Ejército norteamericano aprovechará para transmitir su visión operativa a las fuerzas de la región.
Aunque el Ejército norteamericano no reveló la lista completa de países participantes, los altos mandos militares de naciones como Dinamarca, Gran Bretaña y Francia -que tienen territorios en América- fueron invitados a la conferencia inaugural de jefes de Defensa del hemisferio occidental –con la probable excepción de Cuba y Nicaragua—.
Los jefes de Defensa y altos representantes militares de los 34 países se reunieron el martes por la tarde en una recepción en Washington, antes de la conferencia de este miércoles. El Estado Mayor Conjunto norteamericano difundió en X una imagen de ese encuentro.
“Los líderes de defensa participantes explorarán la importancia de las sólidas alianzas, la cooperación continua y los esfuerzos conjuntos para contrarrestar las organizaciones criminales y terroristas, así como a los actores externos que socavan la seguridad y la estabilidad regional”, había señalado la oficina del general Caine sobre la cumbre en Washington, presentado como una jornada de trabajo.
Según publicó The New York Times, que calificó al encuentro como “inusual”, Caine está acompañado por el general Francis Donovan, jefe del Comando Sur, que supervisa América Latina, recientemente confirmado por el Senado; y por el general Gregory Guillot, jefe del Comando Norte, que supervisa la defensa del territorio nacional y Groenlandia.

Se espera que Donovan presione para una mayor coordinación en la lucha contra el narcotráfico y los grupos criminales transnacionales en la región, y que Guillot hable sobre los controles fronterizos y cómo los sensores avanzados pueden ayudar a las naciones a monitorear sus fronteras, según informaron funcionarios bajo condición de anonimato.
La reunión convocada por Caine se produce luego de la intervención militar norteamericana en Venezuela para capturar a Nicolás Maduro, el 3 de enero pasado; los ataques a las presuntas “narcolanchas” en el Caribe y el Pacífico, con el mayor despliegue militar norteamericano en la región en décadas, y la disputa de Trump con sus aliados europeos y la OTAN por sus intenciones de avanzar sobre Groenlandia, territorio semiautónomo en el Ártico bajo control de Dinamarca.
Además, el encuentro en Washington pondrá de relieve las posibles implicaciones militares de la llamada “Doctrina Donroe” de la administración republicana (la enmienda Trump a la Doctrina Monroe de política exterior, de 1823) y una nueva estrategia de seguridad que pone el foco en el hemisferio occidental.
El mes pasado, el Pentágono presentó la Estrategia de Defensa Nacional para 2026, en la que sitúa a América Latina en el centro de la agenda norteamericana.
“Tras años de abandono, el Departamento de Guerra restaurará el dominio militar estadounidense en el hemisferio occidental. Lo utilizaremos para proteger nuestra patria y nuestro acceso a territorios estratégicos en toda la región”, señaló el documento.
“También impediremos que nuestros adversarios desplieguen fuerzas u otras capacidades que representen una amenaza en nuestro hemisferio. Esta es la enmienda Trump a la Doctrina Monroe: una restauración sensata y contundente del poder y las prerrogativas estadounidenses en este hemisferio, en consonancia con los intereses de Estados Unidos”, amplió.
“A través de este enfoque de sentido común de America First [eslogan de Trump], las alianzas y los socios de Estados Unidos tienen un papel esencial que desempeñar, pero no como las dependencias de la generación pasada», explica el documento presentado por el Pentágono, que insiste en que lo más importante es “la defensa del territorio nacional y la disuasión de China”.
El nuevo enfoque de la administración Trump para la región quedó bajo la mira de un grupo de representantes del ala progresista del Partido Demócrata, que propuso este martes -un día antes de la reunión militar en Washington- una resolución legislativa para poner fin a la injerencia de Estados Unidos en América Latina.
La resolución, que no tiene vigor de ley, pidió sustituir esa política de vigilancia e intervención de Estados Unidos en la región por una política calificada como del “nuevo buen vecino”, para “fomentar mejores relaciones y una cooperación más profunda y eficaz”.
La resolución, presentada por la representante Nydia Velázquez (Nueva York) con apoyo de 18 legisladores, hace un listado de todas las intervenciones militares, directas o indirectas, de Washington en la región.
