El sociólogo y analista político Óscar René Vargas afirmó que la estrategia de Rosario Murillo para garantizar la continuidad dinástica del régimen de Daniel Ortega ha colapsado, dejando al oficialismo sin una sucesión clara y enfrentando un escenario de alta incertidumbre política.
Durante su análisis, Vargas explicó que Murillo trabajó durante años para consolidarse como heredera directa del poder tras su nombramiento como “copresidenta”, apostando por una transición interna que asegurara la permanencia de la dinastía.
Sin embargo, advirtió que las condiciones políticas y geopolíticas cambiaron drásticamente entre enero de 2025 y febrero de 2026, volviendo inviable ese plan.
“El escenario del poder que ella imaginó ya no funciona”, sostuvo Vargas, señalando que las dos opciones que el régimen barajaba —elecciones adelantadas bajo control o una sucesión interna ordenada— enfrentan serias limitaciones.
Vargas fue enfático al afirmar que Rosario Murillo ha quedado descartada como sucesora y como interlocutora válida ante la comunidad internacional, particularmente frente a Estados Unidos.
“Con las recientes señales del Departamento de Estado, Murillo ha sido liquidada políticamente”, afirmó, comparando el momento actual con procesos históricos de intervención política en Nicaragua.
Ante este vacío, el analista delineó escenarios alternativos que se estarían configurando tras bambalinas, entre ellos la búsqueda de un sucesor dentro del círculo familiar —como Laureano Ortega— o la conformación de un gobierno provisional, posiblemente bajo la figura de una junta cívico-militar, con un rol determinante del Ejército en un eventual proceso de transición.
Vargas advirtió que Nicaragua ha entrado en una fase en la que los cambios no serán visibles de inmediato, pero donde “algo se está moviendo por debajo”, en un contexto regional marcado por procesos simultáneos en Cuba y Venezuela y por la presión geopolítica de Estados Unidos frente a la presencia rusa y china en el país.
“El poder no cae de un día para otro, pero cuando una dictadura empieza a improvisar escenarios es porque ya perdió el control del juego”, concluyó.
