La idea de establecer una Junta de Gobierno de transición en Nicaragua, planteada recientemente por voces como el comentarista político y excarcelado nicaragüense Jaime Arellano, tiene antecedentes claros desde el inicio de la crisis sociopolítica.
Ya en enero de 2019, el Grupo Milenium presentó una propuesta estructurada que contemplaba un órgano colegiado para encaminar la salida del poder del régimen de Daniel Ortega y conducir una transición democrática.
De acuerdo con el planteamiento expuesto en ese momento por el vocero Sergio Marín Cornavaca, la Junta de Gobierno estaría integrada por representantes de distintos sectores de la sociedad nicaragüense, con el objetivo de garantizar pluralidad y legitimidad en el proceso de transición.
Representación multisectorial
La propuesta del Grupo Milenium establecía que la Junta de Gobierno debía conformarse con un representante de cada uno de los siguientes sectores:
- Sector social
- Campesinado
- Sector empresarial
- Etnias de la Costa Caribe
- Exilio y diáspora nicaragüense
Este diseño buscaba equilibrar intereses y dar voz a actores históricamente excluidos o afectados por la crisis, en un contexto que el grupo definió como un “estado de excepción” tras las protestas iniciadas en 2018.
Estructura completa de la propuesta
El planteamiento no se limitaba a la Junta de Gobierno. También contemplaba la creación de un Consejo de Estado, integrado por las fuerzas comprometidas con la “refundación de la nación”. Este incluiría representantes de:
- Organizaciones estudiantiles
- Organizaciones campesinas
- Organizaciones de mujeres
- Sindicatos
- Etnias
- Empresarios (incluyendo mipymes)
- Gremios
- Partidos políticos
- Organizaciones religiosas
Ambas instancias funcionarían de manera articulada durante el período de transición.
Funciones y mandato de la Junta de Gobierno
Según el documento del Grupo Milenium, la Junta de Gobierno se sustentaría en el Estatuto de Derechos y Garantías del Pueblo Nicaragüense, bajo el argumento de que el país vive una ruptura del orden constitucional.
Entre sus principales funciones se incluían:
- Coordinar el proceso de transición democrática junto al Consejo de Estado
- Asumir la conducción de los ministerios del Estado
- Organizar elecciones nacionales en un plazo de un año
- Restablecer la gobernabilidad y el Estado de derecho
El mandato de la Junta sería de un año, y sus integrantes no podrían aspirar a cargos de elección popular en el período inmediato posterior.
Asimismo, la propuesta reafirmaba principios de la Carta Democrática Interamericana de la OEA y los postulados de Naciones Unidas como base del proceso.
Rol del Consejo de Estado
El Consejo de Estado tendría como tarea principal la formulación del nuevo marco legal del país. Entre las leyes prioritarias a elaborar destacaban:
- Ley del Sistema Electoral
- Ley del Sistema Judicial
- Ley del Sistema de Seguridad Pública
- Ley de modernización del Estado
Estas normativas serían sometidas a referéndum nacional, tras lo cual la Junta de Gobierno convocaría a elecciones generales.
El Consejo también tendría un mandato de un año y estaría compuesto por representantes designados por sus respectivas organizaciones. Sus miembros podrían participar en elecciones posteriores únicamente si renunciaban con al menos tres meses de anticipación.
Un planteamiento que vuelve al debate
Seis años después, el concepto reaparece en el debate político. En una entrevista con el periodista Miguel Mendoza, Arellano sugirió que una Junta de transición podría ser el modelo más viable para Nicaragua.
Según explicó, esta idea surge también de supuestas conversaciones que ha sostenido con funcionarios vinculados al Departamento de Estado de Estados Unidos y con actores del Senado de ese país, donde —según dijo— se ha planteado este modelo como una posibilidad dentro de intercambios informales.
Arellano incluso mencionó posibles configuraciones de entre cinco y siete miembros, con representación de distintos sectores, incluyendo figuras de confianza del Ejército, del sandinismo y de la oposición.
Aunque su planteamiento introduce matices —como la exclusión de personas vinculadas a Rosario Murillo y la prohibición de que los integrantes aspiren a cargos públicos posteriores—, el núcleo de la propuesta coincide con la idea planteada en 2019: un órgano colegiado, representativo y temporal que reconstruya el sistema político.
Coincidencias clave
Tanto la propuesta del Grupo Milenium como las recientes declaraciones coinciden en elementos fundamentales:
- La necesidad de una instancia colegiada en lugar de un liderazgo individual
- La inclusión de diversos sectores sociales y políticos
- El carácter temporal del gobierno de transición
- La prioridad de reconstruir instituciones como el sistema electoral y judicial
Un debate abierto
La reaparición de esta propuesta evidencia que, pese al paso del tiempo, no existe aún un consenso claro sobre cómo debería estructurarse una eventual transición en Nicaragua.
Sin embargo, también confirma que algunas ideas —como la Junta de Gobierno— han persistido como posibles salidas en escenarios de cambio político.
