La saturación del sistema migratorio en Costa Rica, con más de 45.000 expedientes pendientes, obligó a las autoridades a flexibilizar requisitos para la emisión de Documento de Identidad Migratorio para Extranjeros (DIMEX), una medida que, según especialistas, representa un alivio temporal para miles de migrantes, especialmente nicaragüenses.
La reciente simplificación de trámites anunciada por la Dirección General de Migración y Extranjería busca descomprimir un sistema colapsado por la alta demanda de solicitudes, renovaciones y entrega de documentos migratorios.
Así lo explicó Jhoswel Martínez, presidente de la Asociación Intercultural de Derechos Humanos (ASIDEHU), quien advirtió que la medida responde a una crisis acumulada en la gestión institucional.
“El sistema está saturado. No solo hablamos de más de 45.000 expedientes sin resolver desde 2025, sino de miles de documentos ya aprobados que no han podido ser entregados por trabas administrativas o requisitos difíciles de cumplir”, señaló.

Martínez subrayó que muchos migrantes enfrentan obstáculos casi insalvables para obtener documentos desde sus países de origen, especialmente quienes provienen de contextos autoritarios como Nicaragua, Venezuela y Cuba.
“Conseguir documentos apostillados es extremadamente difícil. En el caso de Nicaragua, incluso puede depender de criterios políticos o percepciones del funcionario. Hay personas a las que simplemente se les niega el trámite”, denunció.
A esto se suman las limitaciones económicas. Muchos migrantes no pueden costear viajes, certificaciones o procesos burocráticos prolongados, lo que termina frenando su regularización migratoria.
La nueva disposición, publicada en La Gaceta en 2026, reduce los requisitos a un núcleo básico: aseguramiento ante la seguridad social, pago de aranceles y consentimiento informado.
Otros documentos quedan sujetos a condiciones específicas, lo que agiliza los procesos.
Según Martínez, esto representa “un alivio económico, administrativo y hasta emocional” para los usuarios, quienes ahora tendrán un plazo de un año para gestionar por primera vez, renovar o reponer su DIMEX.
Sin embargo, advirtió que la medida no resuelve el problema estructural. La falta de personal, los retrasos acumulados y la creciente demanda continúan presionando al sistema.
“El riesgo es que esto sea solo un respiro momentáneo. Si no se corrige la raíz del problema, la saturación va a continuar”, concluyó.
Los nicaragüenses siguen siendo el grupo que más solicita regularización en el país, reflejo de una migración sostenida impulsada por la crisis política y social en su país de origen.
