Estados Unidos estaría intensificando su estrategia diplomática sobre Nicaragua al combinar gestiones directas ante la Organización de los Estados Americanos (OEA) con un respaldo explícito del Comando Sur a su misión en el país, en un movimiento que refuerza la presión regional sobre la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
El jefe del Comando Sur, Francis L. Donovan, aseguró que su equipo está listo para brindar apoyo al encargado de negocios Elias Baumann y a la representación estadounidense en Managua.
Según indicó, Washington mantiene un “firme compromiso” con la seguridad, estabilidad y promoción de valores democráticos en el hemisferio occidental.
“Nuestro equipo del Comando Sur está listo para brindar apoyo al Encargado de Negocios Elias Baumann y a la misión diplomática de Estados Unidos en Nicaragua. Mantenemos nuestro firme compromiso de promover la seguridad y la estabilidad para los pueblos de la región, en estrecha colaboración con el respetado y profesional cuerpo diplomático de nuestra nación, que trabaja diariamente para impulsar la estabilidad, la prosperidad y los valores democráticos en el hemisferio occidental”, dijo Donovan, según una publicación en la cuenta de X del Comando Sur.
El mensaje del Comando Sur se produce en paralelo a una ofensiva diplomática en el ámbito regional.
La misión de Estados Unidos ante la OEA informó que convocó a sus socios para discutir la situación nicaragüense junto a Baumann, en coordinación con el Grupo Voluntario sobre Nicaragua.
En esa reunión, Washington expresó su respaldo al pueblo nicaragüense y a sus demandas de “un retorno pacífico a la democracia y la libertad”, de cara a la próxima Asamblea General del organismo regional en Panamá.
Por su parte, Baumann confirmó que, tras ocho meses en Nicaragua, trasladó a representantes de la OEA sus observaciones sobre la situación interna del país durante encuentros sostenidos en Washington.
Las declaraciones reflejan un aumento de la presión política y diplomática de Estados Unidos sobre el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, en un contexto donde la crisis nicaragüense vuelve a posicionarse como un tema prioritario en la agenda hemisférica.
