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Rosario Murillo arremete contra el exilio y sus críticos

La co-dictadora Rosario Murillo volvió a utilizar su espacio de comunicación oficial para arremeter contra opositores, exiliados y críticos de la dictadura, en un discurso cargado de insultos y descalificaciones personales.

Murillo llamó a quienes cuestionan al régimen “terroristas errantes”, “miserables”, “mentecatos” y “fantasmas”, además de acusarlos de vivir del odio y de fabricar desgracias.

Los terroristas errantes, les llamo yo, los del odio, la miseria, la maledicencia, los fabricantes de calumnia, los roba honras, los chapuceros de todo tiempo, los malvados, los perversos, los que ya no son ni serán nicaragüenses, porque le falta amor. Esos mentecatos que viven de los demás y de la sangre que siguen succionando como vampiros. No tienen valor ni sabiduría ni humanidad verdadera. Son ególatras los industriales de desgracia. La desgracia para ellos es una industria y pretenden recibir pago de quienes les contratan por fabricar desgracias, o fabricar idea de desgracia al antojo de cada uno, que se ahorcan en su propia vejez espiritual. Los que no pudieron ni podrán, son los vagos, los miserables, los de pacotillas y pandillas, los que se creen más y son cada vez menos”, expresó Murillo, mientras insistía en que los críticos carecen de amor por el país.

La co-dictadora también afirmó que quienes están en el exilio o mantienen posiciones críticas “nadie los escucha”, calificándolos como figuras “fantasmagóricas” condenadas al desprecio y la soledad.

Sin embargo, el tiempo dedicado a responderles evidencia una contradicción recurrente en el discurso oficial: mientras el régimen insiste en minimizar a la oposición, mantiene constantes ataques contra periodistas, defensores de derechos humanos, religiosos, organizaciones y personas desterradas.

Ataques en medio del exilio y la represión

Las declaraciones ocurren en un contexto donde miles de nicaragüenses permanecen fuera del país tras procesos de exilio forzado, desnacionalización o persecución política, documentados por organismos internacionales.

Desde 2018, informes de expertos de Naciones Unidas, la CIDH y organizaciones de derechos humanos han señalado patrones de represión contra voces críticas, incluyendo encarcelamientos, cancelación de organizaciones, confiscaciones y expulsiones.

Pese a ello, Murillo aseguró que en Nicaragua “se vive tranquilo, con alegría, seguridad y paz”, afirmando que el luto y la tristeza “se fueron” junto a quienes identifica como adversarios políticos.

Un discurso de confrontación permanente

La nueva alocución se suma a una larga serie de intervenciones en las que Murillo utiliza calificativos ofensivos para referirse a opositores y sectores críticos.

Esta vez, la funcionaria dedicó alrededor de cinco minutos a ese mensaje, dejando nuevamente en evidencia que, aunque afirme que los opositores son “nadie”, el discurso oficial continúa colocándolos en el centro de sus ataques.