Lo que comenzó con caminatas descalzo hacia la escuela y jornadas en el campo dentro de la Reserva de Biósfera Bosawás, terminó en uno de los hospitales más prestigiosos de Estados Unidos. Ricky Leopoldo Pineda, originario de la comunidad indígena de Amak, territorio Mayangna Sauni Bu, se convirtió en el primer médico de su etnia y el primero en ejercer en un hospital estadounidense.
A sus 26 años, el joven mayangna representa una historia inédita de superación para una de las comunidades indígenas históricamente marginadas de Nicaragua, donde las limitaciones en acceso a salud y educación siguen siendo una realidad.
Su infancia estuvo marcada por la pobreza. De ocho hermanos, Ricky era el tercero y desde pequeño trabajó junto a su padre y abuelo en labores agrícolas. Asistía a clases con escasos útiles escolares y, como muchos niños de la zona, comenzó a trabajar desde temprana edad.
Sin embargo, fue una experiencia familiar la que cambió el rumbo de su vida: el casi fallecimiento de su madre durante un parto sin atención médica.
“Muchas campesinas fallecían por muerte materna. Necesitaban a alguien que los ayudara”, recordó en declaraciones retomadas por medios locales.
La falta de servicios médicos en territorios indígenas de Nicaragua continúa siendo un desafío. Datos oficiales reflejan que en 2022 murieron 37 mujeres por causas relacionadas con embarazo o parto, principalmente en zonas rurales y del Caribe.

La educación como puente para salir del aislamiento
Una beca permitió a Pineda estudiar Medicina en la Universidad Católica del Trópico Seco (UCATSE), institución clausurada posteriormente por la dictadura de Daniel Ortega. Durante su formación realizó trabajo comunitario, vacunaciones y atención en zonas rurales alejadas.
Su trayecto tampoco fue sencillo fuera de Nicaragua.
A los 11 años abandonó Bosawás para estudiar secundaria en Jinotega. No hablaba español y tuvo que adaptarse mientras realizaba trabajos ocasionales para sostenerse económicamente.
Más tarde, al emigrar a Estados Unidos, repitió el patrón de sacrificio: trabajó empacando productos y en servicios de alimentación antes de abrirse paso en el sistema médico.
“Me esforcé el triple para poder aprender un poco y dar el salto a mi área, que es la medicina”, afirmó.

Del trabajo informal a un hospital en Denver
Tras obtener una beca para una maestría en Epidemiología y Salud Pública, logró ingresar al proceso de selección del UCHealth University of Colorado Hospital, en Denver.
Después de superar evaluaciones, cursos y barreras idiomáticas, fue contratado en el área quirúrgica del hospital.
Para el médico indígena, alcanzar ese espacio tiene un significado colectivo:
“Para mí significa muchísimo trabajar como el primer médico indígena de Nicaragua en un hospital tan prestigioso… La gloria se la doy a Dios y a mi gente”, expresó.

Sueña con volver el conocimiento a las comunidades indígenas
Aunque hoy trabaja en Estados Unidos, Ricky asegura mantener la mirada puesta en Bosawás.
Su objetivo es especializarse en cirugía general y desarrollar la Fundación Dr. Ricky Bosawás, orientada a apoyar comunidades indígenas y facilitar oportunidades educativas para jóvenes nicaragüenses.
“Mi mensaje es que no tengan miedo de luchar por sus sueños… Dios nos lleva a lugares que nunca imaginamos”, señaló.
La historia de Ricky Pineda rompe estadísticas y fronteras: desde una comunidad indígena con limitado acceso a servicios básicos hasta convertirse en referente médico internacional, llevando consigo el nombre del pueblo mayangna y de una región históricamente olvidada.
