google.com, pub-9466889741542306, DIRECT, f08c47fec0942fa0

León XIV alerta sobre la IA: “Debe servir a la humanidad y no al poder de unos pocos”

En su primera encíclica titulada Magnifica humanitas (Magnífica humanidad), publicada este 25 de mayo con motivo del 135 aniversario de la histórica Rerum novarum, el papa León XIV hizo un llamado a proteger la dignidad humana frente al avance acelerado de la inteligencia artificial (IA) y advirtió que el mundo enfrenta una decisión crucial: construir una sociedad más humana o levantar una “nueva torre de Babel”.

El documento, firmado el pasado 15 de mayo, se convierte en una hoja de ruta social y ética sobre uno de los mayores desafíos contemporáneos: el uso de la tecnología, el poder de los algoritmos y su impacto en la democracia, el trabajo, la guerra y la libertad.

La magnífica humanidad que Dios ha creado se encuentra hoy ante una elección decisiva”, señala el pontífice al inicio del texto.

IA: ni enemiga ni neutral

León XIV aclara que la tecnología no es mala por sí misma, pero insiste en que tampoco es neutral, porque refleja los intereses de quienes la diseñan, financian y controlan.

Por ello, advierte sobre el peligro de que la inteligencia artificial quede concentrada en manos de unos pocos grupos con capacidad de influir en la economía, la política y la sociedad.

No sirve una IA más moral si esa moral la deciden unos pocos”, señala la encíclica.

El papa pide crear marcos legales internacionales, supervisión independiente y códigos éticos compartidos para garantizar que la IA esté al servicio del bien común y no del lucro o del control.

“Desarmar la IA” y frenar su uso militar

Uno de los puntos más contundentes del documento es el llamado a “desarmar la inteligencia artificial”, evitando que se convierta en herramienta de competencia militar o dominación geopolítica.

León XIV rechaza la idea de que la tecnología pueda hacer más aceptables las guerras.

No existe ningún algoritmo que pueda hacer que la guerra sea moralmente aceptable”, afirma.

El pontífice advierte que el uso de IA en armamento puede reducir el umbral moral para recurrir a la violencia, convertir víctimas en datos y volver los conflictos más impersonales.

Además, sostiene que debe superarse la teoría tradicional de la “guerra justa”, apostando por el diálogo, la diplomacia y el multilateralismo.

Migrantes: una prueba para medir la justicia

La encíclica también dedica espacio a los migrantes y refugiados, señalando que el trato hacia quienes huyen de conflictos o persecución revela si una sociedad actúa desde el miedo o desde la fraternidad.

El papa defendió tanto el derecho a migrar con seguridad como el derecho a permanecer en el propio país sin ser obligado al exilio por violencia o pobreza.

Trabajo, desigualdad y nuevas formas de esclavitud

León XIV alerta que la automatización podría profundizar la exclusión social si las empresas reemplazan personas únicamente para reducir costos.

También denuncia nuevas formas de explotación vinculadas a la extracción de minerales estratégicos usados para producir tecnología, calificándolas como expresiones modernas de esclavitud.

El pontífice sostiene que el desarrollo no puede medirse solo por el crecimiento económico o el Producto Interno Bruto (PIB), sino por la dignidad del trabajo, la reducción de desigualdades y el bienestar compartido.

Crítica al control digital y a la manipulación social

Otro de los riesgos señalados es el poder creciente de plataformas digitales capaces de recopilar datos, perfilar comportamientos y moldear opiniones.

Según el Papa, existe una “arquitectura de la visibilidad” que amplifica ciertos discursos, condiciona el pensamiento crítico y amenaza la libertad interior de las personas.

La paz frente a la cultura del poder

En el cierre de Magnifica humanitas, León XIV denuncia una cultura global basada en el poder, la confrontación y el rearme, mientras llama a construir una “civilización del amor”, basada en la verdad, la justicia y la reconciliación.

El mensaje final resume el eje central de toda la encíclica:

La tecnología puede aliviar sufrimientos y abrir nuevas posibilidades, pero nunca debe sustituir aquello que hace humana a la persona: la capacidad de relación y de amor”.

Con esta primera encíclica, León XIV coloca a la Iglesia Católica en el centro del debate sobre inteligencia artificial, ética tecnológica y futuro de la humanidad, en un momento donde el avance digital transforma la política, el trabajo y hasta las guerras.