El Congreso de Estados Unidos examinará este 5 de junio la situación de Nicaragua en una audiencia especial sobre sanciones, derechos humanos, migración y seguridad regional, en la que el Departamento de Estado presentará una de las evaluaciones más duras realizadas hasta ahora contra el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
La audiencia será celebrada por el Subcomité de Asuntos Exteriores para el Hemisferio Occidental de la Cámara de Representantes y contará con el testimonio de Ana Quintana-Lovett, subsecretaria adjunta de la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado.
En su declaración preparada para la sesión, titulada “Enfrentando al régimen totalitario Ortega-Murillo”, la funcionaria sostiene que Washington mantendrá una política de “tolerancia cero” frente a regímenes considerados adversarios de Estados Unidos en la región, entre ellos Nicaragua.
Según el documento, la estrategia estadounidense busca frenar la migración irregular, proteger a ciudadanos y empresas estadounidenses, enfrentar alianzas consideradas hostiles y promover el respeto a los derechos humanos.
Nicaragua como “estado policial”
Uno de los señalamientos más severos del testimonio describe a Nicaragua como un “estado policial unifamiliar” controlado por Daniel Ortega y Rosario Murillo desde 2018.
Quintana-Lovett sostiene que el régimen consolidó aún más su poder tras las reformas constitucionales que elevaron a Murillo al cargo de “copresidenta”, un proceso que, según la funcionaria, ocurrió sin garantías democráticas ni procesos electorales creíbles.
La evaluación también denuncia que miles de opositores han sido encarcelados, obligados al exilio o sometidos a vigilancia y restricciones permanentes, incluso después de ser liberados.
Derechos humanos y libertad religiosa
El Departamento de Estado dedicará parte de la audiencia a las denuncias sobre derechos humanos y persecución religiosa en Nicaragua.
De acuerdo con el testimonio, más de 300 sacerdotes y religiosas han sido expulsados, exiliados o impedidos de regresar al país. Asimismo, señala que aproximadamente la mitad de los obispos nicaragüenses permanece fuera del territorio nacional y que decenas de sacerdotes enfrentan riesgos de apatridia.
La funcionaria sostiene que la represión contra la Iglesia católica continúa siendo una de las principales preocupaciones de Washington.
Vínculos con China, Rusia, Cuba e Irán
Otro de los temas centrales de la audiencia será el fortalecimiento de las relaciones entre la dictadura y regímenes considerados rivales estratégicos de Estados Unidos.
El informe asegura que el régimen ha ampliado su cooperación con China, Rusia, Cuba e Irán, y acusa a estas alianzas de contribuir al fortalecimiento de mecanismos de vigilancia y control interno.
Además, sostiene que medios propagandísticos han facilitado la difusión de contenidos producidos por regímenes extranjeros para promover narrativas contrarias a los intereses estadounidenses.
Sanciones y presión diplomática
Quintana-Lovett destacó que Estados Unidos ha incrementado la presión económica contra figuras cercanas al régimen.
Recordó que recientemente fueron sancionadas doce personas y entidades vinculadas al sector aurífero nicaragüense, además de dos hijos de Ortega y Murillo.
También mencionó restricciones migratorias aplicadas a funcionarios y personas señaladas de facilitar rutas de migración irregular hacia territorio estadounidense.
Según la funcionaria, la presión diplomática ejercida por Washington ha contribuido a la liberación de cerca de 80 presos políticos desde finales de 2025, aunque insistió en que el objetivo sigue siendo la liberación de todos los detenidos por motivos políticos.
La audiencia del próximo 5 de junio se produce en medio de una creciente atención internacional sobre Nicaragua y pocos días después de nuevas críticas formuladas por el secretario de Estado Marco Rubio, quien ubicó al régimen Ortega-Murillo entre las principales excepciones dentro de la red de aliados que Estados Unidos busca consolidar en América Latina.
