El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, lanzó una contundente advertencia durante una visita a la Base Naval de Guantánamo, en territorio cubano, al asegurar que las fuerzas estadounidenses están preparadas para responder ante “cualquier contingencia posible” relacionada con la isla.
La declaración se produce en un contexto de creciente presión de Washington contra el régimen cubano, marcado por nuevas sanciones, movimientos militares en el Caribe y acciones judiciales contra altos dirigentes de La Habana.
Durante un encuentro con tropas desplegadas en Guantánamo, Hegseth destacó la importancia estratégica de la base militar y recordó que estuvo allí hace dos décadas como soldado.
“Lo que sucede con el futuro de Cuba está en manos del presidente de los Estados Unidos y del liderazgo de Cuba”, afirmó el funcionario ante los militares.
Sin embargo, su mensaje más directo estuvo relacionado con la preparación operativa de las fuerzas armadas estadounidenses.
“Pase lo que pase, el Departamento de Guerra va a estar preparado y posicionado para cualquier contingencia posible”, declaró Hegseth.
Aumenta la presión sobre La Habana
La visita del jefe del Pentágono ocurre apenas días después de que la administración del presidente Donald Trump anunciara una nueva ronda de sanciones contra el dictador cubano Miguel Díaz-Canel y otros altos funcionarios, a quienes Washington responsabiliza por violaciones a los derechos humanos.
Además, el viaje de Hegseth se suma a una serie de movimientos que reflejan una mayor atención de Estados Unidos sobre Cuba.
El pasado 29 de mayo, el jefe del Comando Sur, general Francis Donovan, también visitó la Base Naval de Guantánamo para supervisar la seguridad y preparación operativa de las tropas destacadas en la instalación.
Movimientos militares en el Caribe
La presencia de altos mandos estadounidenses coincide con reportes sobre vuelos de vigilancia de drones militares cerca de Cuba y el despliegue en el Caribe del portaaviones nuclear USS Nimitz, uno de los principales símbolos del poder naval de Estados Unidos.
El buque puede transportar entre 70 y 90 aeronaves, incluyendo cazas F/A-18 Super Hornet, aviones de guerra electrónica y helicópteros de combate, además de operar acompañado por destructores, submarinos y embarcaciones de apoyo logístico.
Analistas consideran que estos movimientos buscan enviar una señal de presión política y militar al régimen cubano en medio del deterioro de las relaciones bilaterales.
