Henry Briceño
Los daños ocasionados por la cascada de terremotos que atacaron a Venezuela horas atrás van más allá del dolor. De ese dolor que los nicaragüenses de aquella época de 1972 experimentamos. Es hora de la solidaridad, es momento de mostrar el nivel de humanismo que los mandatarios del área poseen.
El pequeño San Salvador a cuya cabeza Nayib Bukele, sin mediar palabras se fue a la acción y su presencia se siente en la sufrida Guaira caraqueña. Estados Unidos de Norteamérica y hasta de la lejana España sin faltar México están dando la batalla en aras de salvar vidas. Los escombros constituyen retos y tienen que enfrentarse. Se trata de vidas humanas. Eso no le importa a Rosario Murillo. Mientras un ejército conformado por miles de ases7nos cuida celosamente sus feas enaguas.
Para Murillo, la crim7nal codictadora, que ilegalmente usurpa el poder en Nicaragua, esa misma que robó 5 mil millones de dólares a los venezolanos hoy atormentados por los sismos solo se ha limitado a enviar un par de líneas con la retórica de siempre. Nada más.
Rosario Murillo pretende ignorar el drama que viven los venezolanos y apapacha los millones robados sin estar dispuesta a compartir con su “hermanita” Delcy en estos momentos de dolor venezolano. Rosario Murillo que fue testigo del dolor cuando el terremoto de 1972 que destruyó la capital nicaragüense.
Rosario Murillo que observó como murió Gualtayan -su hijo- ante la furia del sismo que destruyó a Managua y mató a veinte mil personas más. Aun así, Rosario Murillo no se inmuta ante el dolor de los venezolanos y ni siquiera piensa en devolverles parte de los 5 mil millones de dólares a los que hoy lloran a sus muertos bajo los escombros de La Guaira.
Esa es la estatura moral, insensible, maligna e infernal de Rosario Murillo. Cuando el dolor, con el tiempo, se amaine en la Venezuela agrietada por la descomunal dictadura y terremotos alguien tendrá que exigir a Rosario Murillo y Daniel Ortega el pago y/o devolución de esa millonaria suma, con sus intereses, al pueblo venezolano que tanto necesita de ello.
Rosario Murillo, sin sentimientos, maligna de nacimiento y profundamente malagradecida. Es parte de la carta de presentación de este engendro del mal. Pagará por todos sus crímenes. Pagará por tanto dolor ocasionado a miles de familias nicaragüenses.
