La Administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este jueves la imposición de nuevos aranceles de entre el 10 % y el 12,5 % a las importaciones procedentes de unos 60 países y economías, alegando que esas naciones han realizado esfuerzos insuficientes para combatir el trabajo forzoso en sus cadenas de producción.
La medida, anunciada por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), dirigida por Jamieson Greer, entró en vigor a las 00:01 horas de este viernes (04:01 GMT) y sustituye el arancel global temporal del 10 % que la Casa Blanca había mantenido desde febrero.
Según el Gobierno estadounidense, las nuevas tarifas son el resultado de investigaciones realizadas bajo la Sección 301 de la legislación comercial, mediante las cuales Washington concluyó que las políticas de esos países relacionadas con el trabajo forzoso perjudican a los trabajadores y empresas estadounidenses.
“La medida se aplica a los 60 principales socios comerciales de Estados Unidos, que representan el 99,4 % de las importaciones estadounidenses”, indicó la USTR.
América Latina entre los afectados
En América Latina, los nuevos gravámenes alcanzan a Argentina, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México y Trinidad y Tobago, que enfrentarán un arancel mínimo del 10 % sobre parte de sus exportaciones.
En el caso de México, el Gobierno informó que más del 80 % de sus exportaciones hacia Estados Unidos permanecerán libres de este nuevo impuesto, al estar protegidas por el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). El arancel afectará únicamente a aquellos productos que no estén cubiertos por el acuerdo comercial.
Europa y Asia también enfrentan nuevos impuestos
La Unión Europea recibirá un arancel conjunto del 10 %, mientras que países como China, Japón, Corea del Sur y decenas de otras economías enfrentarán gravámenes de hasta 12,5 %, dependiendo del producto y su origen.
No obstante, algunos bienes ya sujetos a aranceles específicos, como el acero y el aluminio, así como determinados productos energéticos, fertilizantes y mercancías protegidas por acuerdos comerciales vigentes, quedarán exentos de las nuevas tarifas.
Nueva etapa en la guerra comercial
La decisión representa una nueva fase de la política comercial impulsada por Trump desde su regreso a la Casa Blanca en enero de 2025.
En febrero pasado, la Corte Suprema de Estados Unidos anuló gran parte de los aranceles globales impuestos por el mandatario al considerar que excedían las facultades presidenciales, ya que corresponde al Congreso aprobar ese tipo de medidas.
Tras ese revés judicial, la Administración recurrió a investigaciones específicas bajo la Sección 301 para justificar nuevos gravámenes comerciales, una herramienta legal considerada más difícil de impugnar.
El representante comercial, Jamieson Greer, afirmó que la política arancelaria forma parte de la estrategia de Trump para “apoyar a los trabajadores estadounidenses y corregir los desequilibrios comerciales”.
