La organización Reporteros Sin Fronteras (RSF) presentó este viernes 3 de mayo su informe anual sobre la libertad de prensa en el mundo, ubicando a Nicaragua en los últimos puestos del ranking.
En el continente americano, Cuba (168º), Nicaragua (163º) y Venezuela (156º) permanecen en la parte baja de la clasificación. Reporteros Sin Fronteras denuncia que en estos países “el periodismo está sometido a una censura que se basa en decisiones arbitrarias”.

En el caso de Nicaragua, RSF señala que desde la “reelección” del dictador Daniel Ortega en noviembre de 2021, “la prensa independiente sigue viviendo una auténtica pesadilla: censura, intimidaciones, amenazas… Los periodistas están estigmatizados y afrontan campañas de acoso, detenciones arbitrarias y amenazas de muerte. Muchos han tenido que abandonar el país”.
El informe de RSF dice que “en Nicaragua, prácticamente no existen medios de comunicación independientes, a raíz de la intensa ola de represión que el régimen de Daniel Ortega ha emprendido contra políticos opositores, organizaciones civiles y medios independientes”.
“Los únicos medios que siguen informando sobre los abusos del gobierno son los digitales, cuyos periodistas están mayoritariamente en el exilio. Los pocos que continúan funcionando en Nicaragua, como Radio Corporación o el noticiero Acción 10, evitan criticar al régimen por temor a represalias”, indica el informe.
En ese sentido, denuncia que medios como La Prensa, Confidencial y 100% Noticias fueron confiscados por el régimen.
“Después de las protestas de 2018, el gobierno de Daniel Ortega preparó una serie de leyes (aprobadas en 2020) que le han permitido ensañarse con los opositores y periodistas independientes, a lo largo de 2021. Entre ellas, destaca la Ley Especial de Ciberdelitos”, anotó.
Añade que “no es seguro ejercer periodismo independiente en Nicaragua” y que “los periodistas que permanecen dentro del país trabajan muy discretamente y ni siquiera firman sus artículos para evitar represalias”.
“Trabajar con una cámara de video o fotográfica en la vía pública pone en peligro a la persona que la usa y suele ser confiscada. Ya prácticamente no se realizan reportajes a pie de calle”, apuntó.
La clasificación de RSF se lleva a cabo con base en “una recogida cuantitativa de los abusos cometidos hacia los periodistas” de un lado y de “un estudio cualitativo” del otro.
Este segundo se basa en “las respuestas de cientos de expertos de la libertad de prensa (periodistas, universitarios, defensores de derechos humanos) a una centenar de preguntas”.
