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ONG denunció “la inhumanidad del régimen” de Ortega a 6 años del asesinato de dos jóvenes en una iglesia en Managua

El Colectivo de Derechos Humanos Nicaragua Nunca Más exigió justicia por el asesinatode dos jóvenes opositores hace seis años, el 14 de julio de 2018, en el marco de las protestas sociales que habían estallado poco antes, en abril.

En un nuevo aniversario de la muerte a tiros de los jovenes Gerald Vásquez y Francisco Flores, el grupo conformado por exiliados, reclamó acciones contra el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, responsables de este crimen.

Hoy, en memoria de Gerald, Francisco y todas las víctimas, exigimos justicia y verdad. A seis años del ataque a la Divina Misericordia, el dolor sigue vivo en cada familia nicaragüense afectada”, comenzó apuntando la organización en un escrito.

Demandamos que estos crímenes de lesa humanidad no queden impunes. La historia juzgará a los responsables. ¡No olvidemos!, agregó a continuación el texto.

El 13 de julio de 2018, meses después de que en abril miles de nicaragüenses salieran a las calles a protestar por las reformas de seguridad social y en contra del régimen, grupos paraestatales respaldados por la Policía atacaron la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua. Allí, cientos de estudiantes estaban atrincherados desde hacía dos meses y cinco días en forma de protesta.

El asedio comenzó cerca de las 3:00 de la tarde y obligó al grupo a huir del establecimiento educativo y buscar refugio en la cercana parroquia Jesús de la Divina Misericordia, junto con periodistas y sacerdotes.

Sin embargo, las fuerzas del régimen los siguieron y, durante 15 horasdispararon contra la Iglesia, mientras la policía los asistía bloqueando las calles. Imágenes difundidas en redes sociales mostraron la parroquia destruida por las balas, con vidrios rotos, figuras dañadas y hasta impactos de bala en estructuras de metal del altar y el santuario.

Finalmente, en la madrugada del 14 de julio, los estudiantes “fueron brutalmente asesinados”, apuntó la ONG.

Había alrededor de 70 jóvenes apiñados en el piso, estábamos sin energía eléctrica”, recordó el padre Erick Alvarado, vicario de la parroquia. “Algunos jóvenes, en la desesperación hacían llamadas a sus padres, se despedían, pero lo que más dolió fue el momento en que murió este joven, Gerald. Ver a todos desesperados, llorando, sin poder hacer nada, él con la masa encefálica expuesta, continuó relatando el religioso que estuvo presente en los hechos de aquella noche.

Por su parte, otro de los refugiados en la iglesia, el periodista nicaragüense Ismael López, reflexionó en una crónica publicada en la BBC: “En medio de las balas uno no piensa en la muerte, piensa en su familia… ¿Cómo les irá sin mí? ¿Les causará dolor? Se tira al piso y espera el ‘trac, trac, trac’ interminable de las ráfagas”.

A raíz de la brutalidad de los hechos, el Colectivo cargó contra Ortega y el jefe de la Policía Nacional, Francisco Díaz, “por su papel en el acto de represión” y alertó que “esta atrocidad es un trágico recordatorio de la inhumanidad del régimen, dispuesto a usar cualquier medio para silenciar las voces de la ciudadanía”.