El economista nicaragüense Enrique Sáenz alertó sobre los serios efectos económicos que podrían derivarse de la reciente decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de imponer un arancel del 18% a productos de exportación nicaragüenses.
En entrevista con La Mesa Redonda, Sáenz analizó el impacto estructural que esta medida tendría en las exportaciones, las inversiones, el empleo y el costo de vida en Nicaragua.
“El 80% de nuestro comercio exterior se concentra en Estados Unidos, Centroamérica y Europa, que están en el centro de la vorágine porque lo que afecta a Centroamérica también nos afecta a nosotros de una o de otra manera”, afirmó Sáenz.
Efecto dominó sobre empleos, exportaciones y consumo
Sáenz explicó que la economía nicaragüense, altamente dependiente de las exportaciones, será una de las más golpeadas por la medida.
Entre los sectores más vulnerables se encuentran las zonas francas, la industria textil y las exportaciones agropecuarias, especialmente la carne.
“Una buena parte de las inversiones en zonas francas son de empresarios norteamericanos ¿Por qué esos empresarios invirtieron en zonas francas? porque hay condiciones favorables para ser competitivos, en el caso de Nicaragua, el costo de la mano de obra, pagan salarios miserables en el marco de negociaciones con el gobierno”, afirmó el economista, señalando que estas empresas invirtieron bajo la supuesta estabilidad derivada del tratado CAFTA.
Pero que, si ahora se imponen aranceles, esas inversiones pierden valor, se paralizan o se van y eso se traduce en menos empleo para miles de nicaragüenses.
Añadió que la imposición repentina del arancel también altera las cadenas de producción regional. Ejemplificó que hay empresas que transforman hilo en Honduras, lo convierten en tejido en República Dominicana y confeccionan ropa en Nicaragua.
El impacto no solo será para los empresarios, advirtió, sino también para los consumidores estadounidenses, que terminarán pagando más por productos fabricados en Nicaragua debido al incremento de costos.
Incertidumbre para la inversión extranjera
Otro punto central abordado por Sáenz fue el clima de incertidumbre que generan este tipo de medidas.
“Hay que decirlo, esta ida y venida de la administración norteamericana no pueden durar por siempre. Este mecanismo de chantajear para lograr negociar cada vez es evidente que se ha ido desgastando, o que se va a desgastar porque le van a ir tomando la medida. La economía mundial y las inversiones no pueden estar en función de esto”, subrayó.
La economía nicaragüense: asfixiada desde adentro
Más allá del impacto externo, Sáenz también hizo duras críticas a la gestión económica del régimen de Daniel Ortega.
“No me voy a referir a la turbulencia, sino que a lo que ocurre ahora sin que se hayan impuesto aranceles; en primer lugar, los precios de los combustibles, ese es un asalto a mano armada a las empresas, a los consumidores de todo tipo… Estos mafiosos han mantenido congelado el precio del combustible para congelar sus utilidades, no para proteger a los consumidores”, denunció Sáenz.
Sáenz concluyó que las tensiones comerciales con Estados Unidos no pueden sostenerse por mucho tiempo sin provocar un colapso.
“El crack, la crisis de 1929 ¿De qué estuvo precedido de esto? de una guerra arancelaria. Entonces, esto juntando una cosa con otra y en determinado contexto una de dos: o te parás y retrocedés, o seguís y metés a todo el mundo al abismo”, advirtió.
“Más allá de los números. Yo siempre insisto en que, detrás de cada número, hay una persona, una familia”, concluyó el economista.
