El primer pontífice latinoamericano falleció este lunes en Roma. Durante su papado denunció con firmeza la persecución religiosa en Nicaragua y ofreció consuelo a los creyentes que resisten bajo regímenes totalitarios.
El Papa Francisco, nacido como Jorge Mario Bergoglio en Buenos Aires, falleció este lunes a las 7:35 de la mañana (hora de Roma) en la Casa Santa Marta, según confirmó el Vaticano. Tenía 88 años. Su deceso marca el fin de un pontificado histórico: el primero de un jesuita, el primero procedente de América Latina y uno de los más comprometidos con los pobres, la paz y el diálogo interreligioso.
El camarlengo del Vaticano, el cardenal Kevin Farrell, fue el encargado de anunciar la noticia: “Con profundo dolor anuncio que el obispo de Roma, Francisco, ha regresado a la casa del Padre”. El Papa había sido dado de alta recientemente tras un largo ingreso hospitalario por complicaciones respiratorias, pero su salud continuaba deteriorada.
La última aparición pública del pontífice ocurrió este Domingo de Resurrección, cuando impartió la bendición Urbi et Orbi desde la Plaza de San Pedro y recorrió la plaza en el papamóvil, a pesar de las recomendaciones médicas de evitar aglomeraciones. Según ‘Vatican News’, sus últimas palabras escritas estuvieron dedicadas a la esperanza de la resurrección: “Cristo ha resucitado. En este anuncio está contenido todo el sentido de nuestra existencia, que no está hecha para la muerte, sino para la vida”.
Un pontificado marcado por la misericordia y la reforma
Durante los últimos dos meses, el Papa enfrentó episodios de insuficiencia respiratoria aguda y fue tratado por una infección polimicrobiana y una incipiente insuficiencia renal. A pesar de su estado de salud, Francisco continuó con parte de su agenda pastoral. El domingo recibió incluso la visita del vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance.
Francisco deja un legado profundamente reformista en el seno de la Iglesia Católica. Desde su elección en 2013, tras la renuncia de Benedicto XVI, el pontífice argentino se caracterizó por su estilo cercano, austero y firme en temas como la justicia social, la protección del medio ambiente, la atención a los migrantes y su llamado constante a la paz en contextos de guerra.
Sede vacante y funeral
Con la muerte del pontífice, la Iglesia entra oficialmente en sede vacante, periodo en el que los cardenales deberán reunirse en el Vaticano para preparar el cónclave que elegirá al nuevo Papa.
Por voluntad del propio Francisco, sus restos no serán enterrados en las grutas del Vaticano, sino en la Basílica de Santa María la Mayor, en Roma, un templo mariano al que solía acudir con frecuencia.
La Iglesia católica despide a un pontífice que marcó una época, con gestos y palabras que desafiaron estructuras, y con un liderazgo pastoral que priorizó la compasión sobre la condena.
Un Papa frente a la persecución religiosa
Durante los últimos años, Francisco alzó su voz contra la represión sistemática de la Iglesia Católica en Nicaragua, donde el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo ha desatado una ola de violencia y censura contra la fe. Desde el arresto de obispos como Rolando Álvarez e Isidoro Mora, hasta el cierre de templos, la confiscación de propiedades religiosas y la criminalización del culto, el Papa se convirtió en una figura de consuelo para millones de católicos nicaragüenses que viven bajo hostigamiento.
En una entrevista con Infobae en 2023, el pontífice denunció con claridad la deriva del régimen: “No me queda otra que pensar en un desequilibrio de la persona que dirige Nicaragua. Ahí tenemos un obispo preso, un hombre muy serio, muy capaz. Quiso dar su testimonio y no aceptó el exilio”.
Ya en enero de 2024, Francisco había expresado su “profunda preocupación” y convocado a oraciones por Nicaragua. A finales de ese mismo año, publicó la Carta al pueblo de Dios que peregrina en Nicaragua, un mensaje que marcó el tono firme de su postura. En su última declaración pública sobre el país, en enero de 2025, afirmó: “No hay verdadera paz si no viene garantizada también la libertad religiosa, que implica el respeto a la conciencia de los individuos y a la posibilidad de manifestar públicamente la propia fe y pertenencia a una comunidad”.
