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José Antonio Peraza: La oposición de los opositores debilita la lucha contra la dictadura

En una entrevista con el politólogo nicaragüense José Antonio Peraza abordó de manera crítica la fragmentación de la oposición en Nicaragua, cuestionando tanto la falta de unidad como la proliferación de lo que denomina “la oposición de la oposición”.

Según Peraza, uno de los mayores desafíos actuales para enfrentar al régimen de Daniel Ortega no radica únicamente en la represión estatal, sino en la desconfianza, las vanidades y los egos que predominan dentro del campo opositor.

Críticas y ataques entre opositores

Para mí, la oposición de los opositores son los que le dedican más tiempo a criticar a los que luchan contra la dictadura que a la propia dictadura, y en realidad me dejan un cierto sabor de no autenticidad ni de no veracidad hay veces en su crítica”, declaró Peraza.

A su juicio, estas personas no solo desacreditan a otros actores por su pasado político, sino que también imponen una idea de “pureza ideológica” que impide la reconciliación y la construcción de una alternativa sólida.

El politólogo insiste en que parte del problema radica en la incapacidad de reconocer que las personas cambian, que han cometido errores, y que es posible evolucionar políticamente.

Los cambios son procesos complejos y dolorosos. Solo una persona con poco criterio y una persona que no tiene una personalidad definida puede cambiar de la noche a la mañana, salvo que vivás un acontecimiento verdaderamente traumático que cambie tu vida, la mayoría de las personas no cambiamos así, es un proceso de reflexión de ida y de venida”, opinó.

Vanidad, poder y desconexión social

Peraza fue más allá al afirmar que gran parte del liderazgo opositor está atrapado en una lucha por legitimidad, alimentada por “la vanidad innata del político”, una característica que, según él, ha sido históricamente perjudicial en Nicaragua.

La vanidad es algo innato al político, pero esa vanidad fuera de control es terrible (…) La mayoría de los grupos por no decir todos -y me incluyo- estamos llenos de unas vanidades que no permiten el acercamiento, no lo decimos, pero es fácilmente palpable”, lamentó.

Peraza criticó además a los que considera “los ungidos” —aquellos que buscan reconocimiento por contactos o herencias de poder— y “los principas”, quienes se autoproclaman puros y creen estar moralmente incontaminados, descalificando a los que alguna vez simpatizaron con el sandinismo o con cualquier otro bando.

Peraza también advirtió sobre el peligroso discurso nostálgico de algunos sectores que insinúan que la única salida posible para Nicaragua es otra guerra civil.

Si hubiera alguien que financiere una guerra civil habría una guerra civil, pero es equivocado eso, si hay un país que ha agotado esa vía es Nicaragua, porque nunca ha solucionado nada cuántos cuartelazos”, aseveró.

Finalmente, Peraza abogó por una transformación del discurso político: menos pureza ideológica y más respeto mutuo. Recordó el arquetipo del “medio real” de Pablo Antonio Cuadra para ilustrar cómo muchos actores que antes combatieron con honor, ahora se humillan por pequeñas cuotas de poder.

Yo creo que necesitamos una dosis de reprendimiento y de humildad, que no tenemos mucha tampoco para aceptar el fracaso político que hemos vivido”, concluyó.