google.com, pub-9466889741542306, DIRECT, f08c47fec0942fa0

Cardenal Leopoldo Brenes viaja a Roma “custodiado” por el sacerdote orteguista Julio Arana

El cardenal Leopoldo Brenes, arzobispo de Managua, partió este miércoles hacia el Vaticano para asistir a las exequias del fallecido papa Francisco y participar posteriormente en el cónclave que elegirá al nuevo líder de la Iglesia católica.

El viaje del Cardenal se realiza bajo la “custodia” del sacerdote Julio Arana, conocido por sus vínculos con el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, según informa el periodista Emiliano Chamorro.

Brenes, como miembro del Colegio Cardenalicio, tiene derecho a voto en la elección del pontífice número 267.

Aunque la Arquidiócesis de Managua confirmó oficialmente la participación de Brenes en los funerales y el cónclave, el comunicado no menciona a Arana.

No es la primera vez que ambos viajan juntos a Roma. En octubre de 2022, Brenes y Arana participaron en una “audiencia privada” con el papa Francisco en el Vaticano, según registros eclesiásticos.

Julio Arana, actual vicario judicial de la Arquidiócesis de Managua, es una figura controvertida. Es conocido por oficiar ceremonias religiosas a miembros de la familia dictatorial, incluyendo el bautismo de nietos de los dictadores.

También fue identificado como parte del operativo en agosto de 2024, cuando en compañía de la Policía Orteguista, sacó a siete sacerdotes del seminario de Fátima en Managua, quienes luego fueron desterrados a Roma por el régimen.

Críticos dentro y fuera de la Iglesia han cuestionado el rol de Arana como “intermediario” entre el poder político y la jerarquía eclesiástica nicaragüense, acusándolo de mantener una “complicidad directa” con autoridades judiciales afines al orteguismo.

La participación del cardenal Brenes en el cónclave es de gran relevancia para la Iglesia nicaragüense. Sin embargo, la presencia de Arana a su lado vuelve a poner en el centro del debate la relación entre la Iglesia y el régimen Ortega-Murillo, en un contexto donde numerosos líderes religiosos han sido perseguidos, encarcelados o expulsados del país.