La escritora nicaragüense Gioconda Belli, exiliada en Madrid desde 2022, presentó este fin de semana su novela ‘Un silencio lleno de murmullos’ en la Feria del Libro de Buenos Aires y, en diálogo con EFE, denunció que su país vive una “tiranía” y expresó su preocupación por el avance del autoritarismo en el mundo.
“Yo realmente siento que soy lo que soy donde quiera que esté, porque mucho me ha costado llegar a ser quien soy. Nicaragua está conmigo todo el tiempo. Siempre digo que es tan pequeña, que es un país portátil, lo llevo conmigo y nadie me lo va a quitar”, aseguró la escritora sobre su exilio e imposibilidad de volver a su tierra natal.
Belli perdió su nacionalidad y fue expropiada en 2023, junto a 93 intelectuales, precisamente por su antiguo compañero de filas, el dictador Daniel Ortega.
El nuevo libro de la escritora y poeta refleja su desilusión por lo que describe como “el derrumbe del proyecto político” en su país.
“Cuenta la superación de una gran derrota. En Nicaragua, después de una revolución tenemos ahora otra vez una tiranía”, manifestó y añadió que en la novela está “la historia de lo que pasó en Nicaragua en los últimos años, que no se conoce demasiado bien a nivel internacional”.
La culpa de maternar
‘Un silencio lleno de murmullos’, publicada en 2024, además de hablar sobre la revolución y la identidad nicaragüense, aborda otro tema central: la maternidad.
La novela sigue a Penélope, una mujer que, tras la muerte de su madre guerrillera, se enfrenta a su pasado y a los secretos familiares mientras se encuentra confinada en Madrid durante la pandemia.
“Una historia que muchas mujeres vivimos: la culpa femenina, ese conflicto entre hacer nuestra vida y cuidar de nuestros hijos. Siempre hay una contradicción entre esos dos roles”, describió la autora.
Según ella, la obra fue bien recibida mundialmente porque trata temas universales: “El tema de la mujer, de los hijos, la maternidad. El tema de las luchas, de la búsqueda de la justicia. El tema de las derrotas. Todos queremos de alguna manera entender qué hacer con las derrotas, cómo no deprimirnos, cómo no perder la esperanza”.
“La novela deja un sentimiento de esperanza, que sigue siendo muy revolucionario”, añadió.
