Henry Briceño Portocarrero | 19 mayo 2025
LA OLA represiva de la criminal dictadura Ortega-Murillo, en las últimas horas, en la norteña Matagalpa, Jinotega, San Rafael del Norte y San Sebastián de Yalí no es otra cosa que manifestaciones claras del miedo de la dictadura. Pánico ante la monumental inconformidad del pueblo que resiste la represión de un sistema decadente que no gobierna, pero si, apoyado en las armas, destroza familias, roba, asesina, secuestra, destierra y encarcela. Eso es todo. Así han logrado mantenerse hasta el momento. No gobiernan. Reprimen.
La gobernanza por el bien común en Nicaragua no existe. Es la represión constante contra toda una población dentro del terruño. Represión, acoso, asedio y amenazas a través de aparatos de inteligencia y contrainteligencia, policía, paramilitares, soldados del ejército asesino y algunos empleados públicos mal pagados, tontos útiles, del aparato estatal que cuando ya no sean de utilidad al régimen probaran el caldo amargo de la dictadura. De sus amos.
El rostro de la actual Nicaragua bajo el desgobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo es así: En una cuadra la ridícula fanfarria pretendiendo darle a la poca población que va quedando una “distracción” como aquellas sonrisas forzadas que no contagian de alegría al entorno. Y en la otra cuadra decenas de patrullas móviles con policías asesinos atropellando al ciudadano honrado que disiente del robo y crimen de la dictadura.
Dos elementos constituyen la fisonomía de Nicaragua bajo la bota inmoral de la dictadura Ortega-Murillo: El circo sin pan y la represión la cual, esta última, conlleva dolor, sangre, angustia, desesperanza y, luego, inequívocamente, surge, por parte de las víctimas, más desprecio y quizás hasta odio-con razón- contra la pareja de sultanes cuyo destino –irreversible- será su propia destrucción.
Un país sin esperanza, sin pronósticos de desarrollo, donde se impone la improvisación, sin inversiones serias, aislado del mundo exterior; con un desempleo galopante, destrozado el tejido empresarial, abolición del sector productivo en el área campesina, históricamente, insertada en la producción de alimentos básicos. Una Nicaragua con un gasto corriente, abismal y escondido, a fin de mantener la parafernalia, el circo, el bacanal y una gigantesca plantilla grosera y ociosa lista a matar para preservar el sultanato de la familia Ortega-Murillo.
La dictadura no puede mantenerse por mucho tiempo desgobernando, reprimiendo, asesinando, violando, robando, exiliando, desterrando, desnacionalizando; ofendiendo de forma soez a países amigos, renunciando a organismos internacionales que vitalizan la economía, cultura y alimentación de la nación. Es locura, son acciones deleznables y lo peor es que tanto la desdentada y estrafalaria ridícula Murillo como el desvencijado y cruel Ortega, se creen la absurda narrativa de que su “revolución” está vigente y, además, de que “van de victoria en victoria”.
Las victorias de los pueblos se reflejan en su nivel de educación y la de Nicaragua cada día, como el cangrejo, va hacia atrás de forma irremediable. Un pueblo sin cultura es pueblo atrasado, lo sabe la humanidad entera. Las victorias se reflejan en la paz y seguridad que se le brinda a la ciudadanía, en el índice cero de desempleo y violencia, estabilidad emocional -Nicaragua está enferma, la tienen enferma-. Las victorias constituyen economía solvente, cuya deuda externa no sea heredada a los bisnietos de los nietos, que sea tangible el flujo y reflujo de la moneda circulando en mercados populares, es, incluso, una canasta básica accesible para alimentar a la familia lejos de la hambruna que hoy, según la FAO (Organización para la Alimentación y la Agricultura), afirma que más de 1,3 millones de personas padecen hambre en Nicaragua. Es crueldad en pleno siglo XXI.
Ortega y Murillo muestran su profundo odio a Nicaragua al renunciar a la UNESCO (Agencia de Naciones Unidas para la Educación y la Cultura). La codictadora, su envidia, no pudo digerir que UNESCO otorgara un merecido reconocimiento al diario LA PRENSA de Nicaragua por su labor objetiva de informar en el marco irrestricto del derecho a la libertad de expresión. Ante ausencia de la UNESCO la población nicaragüense dejara de percibir beneficios en áreas de la educación, cultura y economía. Este 2025 UNESCO ya no otorgara a Nicaragua más de 30 millones de dólares por culpa de la dictadura. Más atraso integral para Nicaragua.
Muy parecida a la miseria de Venezuela que “nadando” en petróleo, oro y otras riquezas naturales los venezolanos huyen de su país y los que están dentro hurgan en basureros para calmar el hambre, igual Nicaragua con un potencial en el agro, turismo, tierras fértiles sin cosechar, miles de campesinos que son los que producen la tierra huyendo de los déspotas Ortega-Murillo. Es imposible mencionar algo positivo de la actual Nicaragua bajo el terror de la pareja infernal.
Con el incremento, a diario, de exiliados, desterrados, desnacionalizados, encarcelados, torturados; violados, perseguidos, acosados, confiscados, asediados y perseguidos ¿se podrá vivir en paz? ¿Se podrá desarrollar el agro rubro principal de la nación? ¿Podrá la familia nicaragüense reencontrarse para iniciar la reconstrucción material, emocional, espiritual y cultural del país? Se puede, pero sin nada que tenga el olor a azufre que expele la familia que destroza a Nicaragua. El sultanato de Ortega-Murillo no puede seguir más en Nicaragua.
Henry Briceño Portocarrero | Desterrado y confiscado
Coto Brus, Costa Rica.
