En una entrevista exclusiva para La Mesa Redonda, el politólogo nicaragüense José Antonio Peraza analizó el reciente llamado a la unidad opositora hecho por el padre Benito Martínez, previsto para iniciar el 30 de mayo.
Peraza, reconocido por su trabajo en procesos de articulación política, advirtió sobre los riesgos de convocatorias improvisadas y urgió a construir consensos sobre la base del respeto mutuo y la metodología.
“El tema ideológico no es el mayor obstáculo. Lo que impide la unidad son diferencias personales no resueltas, agravadas por una historia de desencuentros y exclusiones”, expresó Peraza, quien se conectó desde Washington en medio de reuniones con representantes de la OEA interesados en el panorama nicaragüense.
Durante la conversación, Peraza confirmó que existen resistencias dentro de varias agrupaciones opositoras frente al llamado del padre Benito, en particular por la forma y los plazos del mismo.
“No todos los grupos han sido consultados o invitados adecuadamente. Esto ha generado resquemores, aunque muchos desean participar por respeto a la figura del padre”, indicó.
El analista también subrayó que una verdadera unidad debe iniciar con encuentros discretos, facilitados por personas neutrales y con experiencia en mediación.
“Los procesos exitosos que conozco no se improvisan. Requieren planificación, múltiples reuniones previas, acuerdos internos y códigos de no agresión. Dos días no bastan para superar décadas de desconfianza”, señaló.
Peraza fue enfático en no descalificar el esfuerzo del padre Benito, a quien respeta por su papel en la lucha cívica, pero cuestionó el uso de plazos fatales. “Etiquetar a quienes no participen como aliados de la dictadura es un error. La madurez política se verá en cómo se manejen esas diferencias”, afirmó.
La entrevista concluyó con un llamado a la prudencia y a la persistencia. “No hay otra salida que reencontrarnos, dialogar, y diseñar con paciencia el camino hacia una oposición sólida y efectiva”, dijo.
La Mesa Redonda continuará dando seguimiento al proceso convocado para el 30 de mayo y a las reacciones de los diversos actores opositores, en un contexto donde la unidad continúa siendo una aspiración urgente pero esquiva.
