El obispo nicaragüense Monseñor Rolando Álvarez participó este domingo en la celebración eucarística presidida por el Papa León XIV, quien tomó simbólicamente posesión de la Basílica de San Juan de Letrán, catedral del Papa como Obispo de Roma y considerada la iglesia más antigua de Occidente.
La solemne misa marcó un momento significativo en el inicio del pontificado del Papa León XIV, elegido el 8 de mayo pasado, y congregó a cardenales, obispos, religiosos y fieles de todo el mundo. Entre los asistentes destacó la presencia de Monseñor Álvarez, quien ha mantenido un bajo perfil desde su excarcelación y exilio forzado a comienzos de 2024.
Durante la ceremonia, que incluyó el saludo de los fieles de Roma al nuevo pontífice, Monseñor Álvarez fue visto recibiendo la Sagrada Comunión, en un gesto cargado de simbolismo espiritual tras haber pasado 17 meses detenido en Nicaragua, primero bajo arresto domiciliario y luego en prisión.
El régimen de Daniel Ortega lo condenó en febrero de 2023 a 26 años y cuatro meses de cárcel por falsos delitos de “conspiración” y “traición a la patria”.
Su liberación en enero de 2024, que el propio Álvarez calificó como “una acción sobrenatural de Dios”, marcó el inicio de un proceso de recuperación física y espiritual tras meses de aislamiento.
La toma de posesión de San Juan de Letrán es una ceremonia tradicional que formaliza el inicio del ministerio del Papa como obispo de Roma. Considerada la madre de todas las iglesias del mundo católico, la basílica representa el corazón espiritual y pastoral del pontificado.
La presencia de Monseñor Rolando Álvarez en este acto litúrgico no solo reafirma su compromiso con la Iglesia, sino que también envía un mensaje de esperanza y continuidad pastoral desde la diáspora nicaragüense.
