Mauricio Claver-Carone, el arquitecto de línea dura hacia los regímenes de Cuba, Nicaragua y Venezuela y hasta ahora enviado especial para América Latina, dejará su cargo a finales de mayo, según confirmó en una entrevista con el Miami Herald.
Su salida marca el cierre de una etapa de fuerte influencia sobre la agenda hemisférica del secretario de Estado Marco Rubio y del presidente Donald Trump.
Claver-Carone, quien fue director para el Hemisferio Occidental del Consejo de Seguridad Nacional durante el primer gobierno de Trump, fue designado como enviado especial bajo una figura temporal no remunerada, que le permitió mantener sus vínculos con el sector privado a través del Fondo Lara, una firma de inversión con sede en Miami que cofundó recientemente.
“Mi rol siempre fue temporal”, declaró, agregando que ya ha agotado el límite anual permitido para este tipo de designaciones (130 días). Aun así, aseguró que sigue “a una llamada de distancia” para apoyar a la administración.
Un aliado clave de Rubio
Durante estos meses, Claver-Carone fue un operador influyente detrás de la reactivación de la agenda estadounidense en América Latina. Funcionó como nexo entre la Casa Blanca y el Departamento de Estado, en un momento en que Rubio buscaba cimentar su rol como estratega principal para la región.
El propio Claver-Carone confirmó que ya no ve necesario su rol ahora que Rubio ha asumido como asesor interino de seguridad nacional. “No necesita a alguien como yo. Él es el puente más importante”, dijo.
Ambos han trabajado estrechamente desde hace años. En 2016, Claver-Carone respaldó públicamente la candidatura presidencial de Rubio, movilizando recursos y apoyos dentro del exilio cubano en EE.UU. Desde entonces, han sido una dupla en el diseño de una política exterior más agresiva hacia Cuba, Venezuela y Nicaragua, así como en la estrategia migratoria de Trump.
Triunfos diplomáticos y choques regionales
En su paso por el cargo, Claver-Carone ayudó a redirigir la relación bilateral con México, consolidando acuerdos que, según dijo, han derivado en “la frontera más segura de la historia” y facilitado la extradición de líderes del narcotráfico.
También gestionó, desde Washington, momentos críticos como la reciente crisis diplomática con Colombia, tras el anuncio del presidente Gustavo Petro sobre la suspensión de vuelos de deportación de migrantes colombianos. Según detalló, la respuesta de la administración —incluida la paralización de servicios consulares, control de importaciones y redacción de un decreto arancelario— fue diseñada y ejecutada “en 12 horas, un domingo”.
Otra de sus intervenciones más polémicas ocurrió en El Salvador, donde ayudó a concretar un acuerdo con el presidente Nayib Bukele para encarcelar a inmigrantes venezolanos acusados de pertenecer a la banda criminal Tren de Aragua, en una prisión de alta seguridad originalmente diseñada para terroristas. Claver-Carone sostiene que esa decisión “ha creado un enorme elemento disuasorio para la actividad criminal en toda la región”.
Desmiente tensiones y rumores
Reportes de prensa en Argentina han sugerido que su salida se debe a supuestas fricciones con Marco Rubio. Tanto Claver-Carone como fuentes cercanas al secretario negaron estas versiones.
“El secretario es una de las personas más talentosas que he conocido”, dijo el funcionario saliente.
Fuentes del Departamento de Estado señalaron que las filtraciones buscan “socavar la agenda de Estados Unidos Primero” impulsada por Trump.
Un alto funcionario diplomático subrayó que Claver-Carone ha sido “clave en avanzar esa agenda” y agradeció su servicio.
Con su salida, Rubio se queda sin uno de sus principales operadores para América Latina. Sin embargo, en su nuevo rol como asesor interino de seguridad nacional, el senador floridano concentra ahora un mayor poder institucional para seguir liderando la política regional del gobierno de Trump.
