La co-dictadora Rosario Murillo arremetió este lunes contra los nicaragüenses exiliados y desterrados, acusándolos de “no pertenecer” a Nicaragua que —según ella— es “de vigor y de gloria”.
En un discurso transmitido por medios oficiales, Murillo defendió la lealtad de quienes permanecen en Nicaragua, presentándolos como los “únicos verdaderos patriotas”.
“Nicaragua, que todos amamos, todos los que estamos aquí defendiéndola, como defendemos nuestra bandera, como defendemos nuestra dignidad nacional”, dijo.
“Quienes no aman la patria, ¿qué pueden decir? Quienes no sienten el amor en grande que nos inspira nuestras tierras sagradas, ¿qué pueden decir? No pertenecen, no son. Y desgraciadamente para ellos, en primer lugar solo daño hicieron y por lo tanto esa distancia, esa ajenidad es lo que les pertenece”, arremetió.
Las palabras de Murillo se producen en un momento en que la represión ha provocado el exilio de miles de nicaragüenses que huyen de la persecución política, la criminalización de la disidencia y el creciente autoritarismo del régimen Ortega-Murillo.
A muchos de ellos, el propio régimen les ha despojado de la nacionalidad, convirtiéndolos en apátridas y forzándolos a rehacer sus vidas en el exilio.
Durante su alocución, Murillo presentó una versión idealizada del país, ajena a las denuncias internacionales de represión y crisis de derechos humanos.
“Nicaragua está hecha de vigor y de gloria y está hecha de amor, de tranquilidad, de seguridad, de paz. Aquí no hay lugar para la amargura”, afirmó. “Aquí hay lugar para la presencia fuerte, esa presencia vigorosa de un pueblo que no se vende ni se rinde jamás”, añadió.
En un tono cargado de referencias religiosas, Murillo recurrió a un discurso que mezcla política y religión para descalificar a quienes se oponen al régimen.
“Y quizás eso es lo que más le duele a los que no creen, que aquí vive Cristo Jesús. Por mucho que digan lo contrario, quienes no se comportan como verdaderos cristianos son aquellos que insultan a su pueblo, son aquellos que desean males para su pueblo”, dijo.
Organismos de derechos humanos y opositores en el exilio han criticado la retórica oficialista, recordando que Nicaragua enfrenta una grave crisis política y humanitaria desde 2018.
