El dictador Daniel Ortega calificó las redadas antiinmigrantes en Estados Unidos como una “persecución nazi” y aseguró que Nicaragua tiene “puertas abiertas” para recibir a sus ciudadanos expulsados de ese país.
Ortega criticó la reciente decisión de la Corte Suprema estadounidense que autoriza la revocación del estatus legal a más de 500.000 migrantes de Cuba, Haití, Nicaragua y Venezuela.
“La pobre gente anda ahí huyendo, perseguida (…) Es algo terrible. Esto es como las persecuciones que hacían los nazis”, dijo el dictador, quien paradójicamente lidera un régimen señalado por organismos internacionales de practicar represión y persecución política.
En un tono de aparente solidaridad, Ortega destacó que “Nicaragua tiene siempre las puertas abiertas” para los migrantes nicaragüenses deportados.
“Hoy quiero expresar nuestra solidaridad con todos esos hermanos perseguidos y en particular con los hermanos nicaragüenses, que tienen siempre las puertas abiertas de Nicaragua y han estado ingresando en vuelos, y aquí se les atiende muy bien de parte de migración”, afirmó.
Según el dictador, el Estado nicaragüense se encarga de dar asistencia médica y trasladar a los retornados hasta sus lugares de origen, mencionando comunidades como Waspam y Quilalí.
Sin embargo, las palabras de Ortega contrastan con la situación interna en el país, donde su régimen mantiene el exilio forzado de cientos de opositores, defensores de derechos humanos y periodistas.
Organizaciones internacionales han denunciado una política sistemática de represión y criminalización de la disidencia que ha obligado a miles de nicaragüenses a huir del país por temor a represalias.
Mientras Ortega fustiga la política migratoria estadounidense, su propio régimen sigue siendo cuestionado por violaciones a los derechos humanos y falta de garantías para el retorno seguro de los exiliados.
