El economista e historiador Enrique Sáenz realizó este miércoles un extenso análisis sobre las alianzas políticas en Nicaragua, advirtiendo que las experiencias pasadas ofrecen lecciones cruciales para los procesos de unidad opositora actuales y futuros.
En entrevista con La Mesa Redonda, Sáenz subrayó que las alianzas en Nicaragua han dejado más experiencias negativas que positivas.
“Probablemente sean más numerosas las experiencias negativas porque han dejado una marca de escepticismo en buena parte de la población nicaragüense. Pero nosotros podemos aprender, debemos aprender de las experiencias que fueron negativas y de las experiencias que fueron positivas”, afirmó.
Recordó su participación en la construcción de la “tercera vía” a finales de los años noventa, un esfuerzo por romper el pacto político entre Arnoldo Alemán y Daniel Ortega.
“El pacto entre Alemán y Ortega estaba decidido a no dejar participar a ninguna organización que disputara espacio en ese pacto… de tal forma de que en este caso ese esfuerzo de alianza bastante plural pues fue descabezado por el pacto”, dijo denunciando que artimañas legales impidieron la participación de fuerzas opositoras mediante el control de firmas y la eliminación de candidaturas.
En su repaso histórico, Sáenz relató cómo en 2006, el Movimiento Renovador Sandinista (MRS) ahora UNAMOS —del que fue diputado— intentó forjar una alianza con sectores de la sociedad civil y partidos liberales, pero advirtió que en este tipo de coaliciones “había infiltrados”.
Citó el caso del partido Alternativa Cristiana y su dirigente Orlando Tardencilla, quien —según Sáenz— pretendían descarrilar la candidatura de Herty Lewites. Aseguró que gracias a una alerta, lograron evitar “la trampa” y Lewites fue inscrito bajo la bandera del MRS.
“Ya sabemos después el desenlace fatal que tuvo Herty, pero la trampa ya estaba montada. Y entonces, siguiente elección con el tema de las alianzas, tener cuidado con los agentes del enemigo, porque las alianzas tienen que partir de una base elemental de confianza”, mencionó.
También recordó la experiencia de 2008, cuando el MRS —pese a haber sido ilegalizado— decidió apoyar la candidatura de Eduardo Montealegre contra Ortega, en la llamada alianza “Todos contra Ortega”.
“Eduardo Montealegre nos pidió una reunión y nos dijo que el enemigo era Ortega, que él había tomado la decisión, porque la otra era quedarse como nosotros (…) Nosotros dijimos aquí de lo que se trata es de enfrentar unidos a Ortega”, reconoció.
Aunque subrayó que el MRS mantuvo su identidad política y no exigió candidaturas.
“Lo que importa es la personalidad política y no la personalidad jurídica. Vamos a ir mezclados con liberales, etcétera, pero sin perder nuestra identidad. Vamos ir con nuestra bandera, no vamos a optar a cargos. Entonces, esa es otra lección que yo traigo de una alianza. Es decir, para participar en una alianza con seguridad, sin complejos y sin prejuicios, debes tener identidad. Identidad política, identidad programática, identidad política. Nosotros fuimos a esa alianza y salimos de esa alianza limpios y fuimos a hacer campaña por candidatos liberales”, contó.
Sáenz insistió en que para evitar la fragmentación y la desilusión, toda alianza política debe partir de una identidad y un programa claros.
“Una organización política necesita un programa, reglas de juego y liderazgos. Si no tenés programa ni reglas claras, no tenés ni idea de lo que es la política”, sentenció.
El economista también advirtió sobre el riesgo de conformar “aglomerados políticos” o “chacuatoles políticos” —como los llamó—, que se disuelven rápidamente. Citó ejemplos como Podemos en España, el PAC en Costa Rica y la Coalición Nacional en Nicaragua en 2021, que, según dijo, terminaron sin sostén ni estructura.
“Los aglomerados políticos, los chacuatoles políticos son flor de un día”, sentenció.
En su reflexión, Sáenz destacó la necesidad de construir alianzas basadas en organizaciones políticas auténticas y coherentes, con vocación de poder.
“La definición de una organización política es tener vocación de poder, es decir, llegar al ejercicio del poder que te da una institucionalidad para desarrollar tu programa de cambio”, aseveró.
Por otro lado, Sáenz defendió la importancia de dar espacio a la juventud en la política, pero recordó que la juventud no es eterna.
“A lo largo de la historia de Nicaragua, la juventud siempre ha sido protagonista”, dijo, pero aclaró que “la juventud tiene que pelear esos espacios. En política los espacios no se regalan”.
Finalmente, Sáenz aclaró que desde hace más de 10 años no forma parte de ninguna agrupación política, ni siquiera del MRS hoy UNAMOS.
“No pertenezco a ninguna organización política, pero no soy ningún renegado”, afirmó, al tiempo que expresó su disposición a seguir aportando al debate democrático.
Sáenz concluyó haciendo un llamado a la reflexión: “Un pueblo que desconoce su historia está condenado a repetirla. Y nosotros hemos venido repitiendo una y otra vez estos ciclos con distintos nombres, pero el mismo libreto”.
