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Roberto Samcam: la voz que no se rindió frente a la dictadura

La figura del mayor en retiro Roberto Danilo Samcam Ruiz, asesinado a sangre fría este jueves en Moravia, Costa Rica, deja una huella profunda en la historia reciente de Nicaragua.

A sus 67 años, Samcam era mucho más que un exmilitar: era una voz crítica, una conciencia incómoda para el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, y un firme defensor de la democracia y los derechos humanos desde el exilio.

Originario de Jinotepe, Carazo, Samcam era ingeniero industrial y alcanzó el rango de mayor en el Ejército Popular Sandinista durante los años 80. Especialista en artillería terrestre, recibió entrenamiento militar en Cuba.

Su carrera castrense concluyó en 1991, como parte del plan de desmovilización PL3, y desde entonces inició un proceso de ruptura ideológica con el sandinismo que lo llevó a convertirse en uno de sus críticos más tenaces.

Con un máster en Administración y Dirección de Empresas, Samcam se desempeñó como docente, consultor, analista político y comunicador.

En 2018, ante la represión estatal contra las protestas cívicas en Nicaragua, se exilió con su familia en Costa Rica, donde continuó denunciando al régimen desde espacios como la Fundación Arias para la Paz y medios de comunicación independientes.

Fue cofundador del Grupo Patriótico de Militares Retirados (GPMR), y su libro Ortega, el calvario de Nicaragua —publicado en 2022— retrata la deriva autoritaria del caudillo nicaragüense.

En sus últimos años, Samcam advertía con claridad sobre el peligro que representaba el creciente poder militar de Ortega.

Fue de los primeros en denunciar, en 2016, la compra de 50 tanques rusos como una violación al espíritu de los acuerdos de paz centroamericanos, alertando sobre el potencial de crear un conflicto artificial con Costa Rica para justificar la represión interna.

El jueves por la mañana, mientras iniciaba su rutina en el condominio Naples, al costado norte de Plaza Lincoln, un sicario aprovechó reparaciones en los portones para ingresar al residencial y llegar hasta su apartamento.

Testigos relataron que el asesino saludó a los trabajadores “como un vecino más”, antes de subir las gradas y disparar a Samcam al menos ocho veces, causándole la muerte frente a la puerta del baño. Recibió impactos en las piernas, abdomen, tórax y axilas.

Su asesinato ha generado conmoción entre el exilio nicaragüense, que lo consideraba un referente de integridad, y entre defensores de derechos humanos que ven en su muerte un intento de silenciar las voces que luchan por la libertad desde fuera del país.

Roberto Samcam no fue solo un militar retirado, fue un patriota comprometido con la verdad, cuya vida terminó violentamente, pero cuyo legado sigue desafiando al poder autoritario que lo obligó al exilio.