Dr. Danilo Martínez | 18 de julio 2025
Al final no es como viviste lo más importante sino como llegaste al final.
La vida es un proceso de aprendizaje.
De aprender y desaprender.
Y es un proceso doloroso. De aciertos y errores.
Ahora Samcam fue asesinado. Dio su vida por una causa (la democracia), una causa por la que cuando joven persiguió y atacó a otros nicaragüenses.
Pero a los muertos hay que mostrarles respeto, porque ya su actuación acabó y la muerte extingue cualquier responsabilidad penal que tuviera.
Lo único que queda es la responsabilidad histórica-política. De eso se encargarán los historiadores que llenarán innumerables páginas construyendo un relato de la época que nos tocó vivir.
Los historiadores que se encarguen de Roberto.
Si dio su vida por su posición antidictadura, cuántas veces debe ser asesinado para crea en la sinceridad de su lucha?
Cuántas veces más debe morir para que tengamos compasión humana por una vida arrebatada por nuestro enemigo común?
Es que no ha sido suficiente que Roberto ofrendara su vida por una Nicaragua Libre y Democrática para que al menos mostremos respeto por su martirio?
Así no. Hasta ahí no debemos llevar el fanatismo y el odio partidario que nos han inoculado los políticos tradicionales.
Cesar Beccaria un doctrinario de Derecho Penal decía: «El ser humano es tan contradictorio e incomprensible. Que va a la iglesia a pedir clemencia y perdón a Dios por sus pecados pero es incapaz de sentir compasión por sus semejantes. «
Igual Voltaire condensa su pensamiento a la tolerancia política cuando resume «No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo».
Con esto cierro este tema. Humanicemos la lucha por una nueva Nicaragua. Humanismo es lo que le falta a la dictadura Orteguista. No emulemos a nuestro enemigo.
Humanicemos nuestra lucha.
Todos los que han sido asesinados por la tiranía de Ortega, por abrazar la libertad y la democracia de Nicaragua, hayan sido sandinistas o Contras, son nuestro mártires.
El enemigo no hace diferencia alguna. Y la bala no pregunta de qué partido eres antes de penetrar el cráneo.
En una clase de Filosofía del Derecho aprendí que se debe tener a los vivos compasión y a los muertos respeto, porque no sabemos aún cómo será nuestro final.
Que valga la pena toda esta tragedia griega que estamos viviendo.
El enemigo es uno. Y es contra ese enemigo común que hay que enfilar todas nuestras baterías.
*Dr. Danilo Martínez | Coordinador General del MUD.
