Ing. Luciano García | 25 de julio 2025
Hoy, 25 de julio, no es un día cualquiera.
Hace siete años, tuve que cruzar por punto ciego hacia Honduras, en un escape silencioso pero urgente. Desde ahí, me radiqué en Costa Rica, buscando refugio y dignidad. No hui por miedo, sino por convicción. El Régimen Sandinista de Ortega y Murillo criminalizó la protesta, fabricó acusaciones falsas contra mí y convirtió la dignidad en delito.
Desde el exilio, sigo denunciando con la frente en alto y la memoria viva. Mi voz no la pudieron encarcelar. No olvido, no cedo, no me rindo.
Hoy también levanto la voz por quienes ya no pueden hacerlo. Por mi amigo Roberto Samcam, asesinado por denunciar las atrocidades de la dictadura. Por todos los que el régimen silenció: su verdad vive en nosotros. Tenemos una deuda con ellos —y no guardaré silencio mientras esa deuda siga impune.
Sigo denunciando la dictadura que persiste en Nicaragua, violando los derechos fundamentales de los ciudadanos, restringiendo su libertad, criminalizando el pensamiento crítico y destruyendo el tejido democrático del país. Lo hago porque el silencio no es opción cuando la injusticia se institucionaliza.
Esta fecha es mi recordatorio de que la lucha sigue. Por quienes no pudieron salir. Por quienes aún resisten. Por una Nicaragua libre de dictadores y llena de verdad.
Comparte esta verdad. Que la memoria de quienes dieron su vida no se pierda en el silencio. Hoy más que nunca, denunciar es honrar.

*Ing. Luciano García, opositor nicaragüense, presidente de Hagamos Democracia
