La purga interna en el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo parece haber alcanzado a uno de sus más antiguos y fieles aliados: Bayardo Arce Castaño, excomandante guerrillero sandinista, asesor económico del régimen y figura histórica de la vieja guardia del FSLN.
Diversas fuentes afirman que Arce ha sido despojado de privilegios políticos, bloqueado de sus oficinas en Managua y enfrentaría acusaciones por “traición a la patria”.
El diario La Prensa, reporta que Bayardo Arce Castaño fue llevado a una “entrevista” y después “dejado casa por cárcel”.
También fue detenido el conductor de Arce, afirma ese medio.
“Le allanaron la oficina y se llevaron a su asistente”, dijo una fuente a La Mesa Redonda. “Le están quitando las cosas y se llevaron a (su asistente) Ricardo Bonilla a investigar”, agregó.
Según confirmó el medio Nicaragua Investiga, este lunes 21 de julio un fuerte dispositivo policial amaneció apostado frente a las oficinas de Arce ubicadas en el barrio Bolonia, en las inmediaciones del complejo El Carmen, donde residen los co-dictadores Ortega y Murillo.
Una fuente cercana indicó que Arce ya no tiene acceso a estas instalaciones, desde donde coordinaba operaciones políticas y económicas para el régimen.
Aunque no hay confirmación oficial del régimen, fuentes consultadas por el periodista Emiliano Chamorro señalaron que a Arce se le habría retirado también su pasaporte y que podría enfrentar un proceso judicial por supuesta traición.
“Arce, Ortega y Murillo son de los más grandes traidores y oportunistas que ha tenido Nicaragua, y ahora, entre ellos se pasan factura”, afirmó una fuente bajo condición de anonimato.
Por su lado, el medio Confidencial detalla que la noche del pasado sábado 26 de julio, la Policía Orteguista despojó a Bayardo Arce Castaño, de su escolta policial en su casa, y desalojó a los guardias de seguridad privada de sus oficinas ubicadas en el reparto El Carmen, que quedaron bajo resguardo policial.
Y que en el caso de su asistente Ricardo Bonilla “fue interrogado el fin de semana por la Policía y la Procuraduría General de la República”.
De asesor presidencial a blanco de la represión
Bayardo Arce fue durante años uno de los rostros más visibles de la revolución sandinista y, hasta hace poco, fungía como “asesor de inversiones de la presidencia”.
A pesar de su papel clave dentro del aparato del poder, desde 2018 su figura ha ido perdiendo protagonismo, en paralelo al creciente dominio de Rosario Murillo sobre los asuntos del Estado y el círculo de confianza de Ortega.
En junio, se reportó que el régimen estaba asfixiando financieramente las empresas de Arce, entre ellas la corporación Agricorp.
Según medios locales, documentos revelan que la Dirección General de Ingresos (DGI) descubrió que presuntamente la compañía dejó de pagar el impuesto sobre la renta entre 2019 y 2023, lo que resultó en una deuda retroactiva de casi 367 millones de córdobas.
Esto provocó pérdidas por al menos 420 millones en el último año fiscal, marcando un golpe financiero que debilitó seriamente su influencia empresarial.

El desplazamiento del “asesor de lujo”
En los últimos años, el rol que desempeñaba Arce ha sido paulatinamente asumido por otros miembros del círculo íntimo de Ortega, incluyendo su hijo Laureano Ortega Murillo, quien ha liderado proyectos de inversión internacional, muchos de ellos fallidos.
A pesar de estar sancionado por el Gobierno de Estados Unidos, Arce mantenía apariciones públicas como representante económico del régimen.
Bayardo Arce fue uno de los nueve comandantes que lideraron la revolución sandinista en los años 80. Su exclusión actual del círculo de poder refleja la desconfianza creciente de Ortega y Murillo hacia incluso sus más antiguos colaboradores.
