Altos precios de alimentos: mayor desnutrición y hambre

*Por Oscar René Vargas

  • La pobreza y el hambre se incrementa en Nicaragua y no es solamente derivado de la pandemia. Es la confluencia de varios factores que hacen que esto se vuelva un problema apremiante. En primer lugar, el desempleo, los bajos salarios y el incremento del costo de la canasta básica generan un proceso de empobrecimiento en la mayor parte de la población. Las consecuencias son graves. De entrada, miles de personas se van sumando al círculo infernal de la pobreza, el hambre y de la desnutrición.
  • Lo segundo, la dictadura esperaba que esta tendencia se revirtiera con el rebote económico del 2021-2022 y lo que hemos visto es que el mercado laboral no se ha reactivado, los empleos son informales y con niveles de ingreso por debajo del costo de una canasta básica. Y lo tercero es que tenemos ahora una subida de precios de los alimentos que está afectando duramente a las familias más pobres. Por el acrecentamiento de los precios de los alimentos se puede configurar como un potencial tsunami sociopolíticos o acelerarse el proceso de la implosión endógena de la dictadura.
  • El aumento de los precios incide desproporcionalmente en quienes no tienen la flexibilidad de sacrificar parte de su gasto diario en la adquisición de productos de primera necesidad, como la comida, la vivienda y el transporte. A fin de cuentas, la sociedad se siente agraviada por la desnutrición, la pobreza y el hambre, y el régimen ha perdido credibilidad sobre su capacidad para dirigir el país.
  • Como la gente no puede dejar de tomar el transporte público o de pagar su electricidad, reduce su consumo alimentario. Por lo tanto, o comen menos o sustituyen consumo de alimentos más sanos, más nutritivos, por consumo de alimentos de menor calidad. Entonces, tenemos esos tres efectos que vienen juntos y que se suman al hecho de que el hambre ya venía subiendo desde el 2016/2017 con la desaceleración de la economía. Todo conlleva a generar más hambre, más desnutrición, turbulencias político-sociales y mayores flujos migratorios desordenados escapando de un país fallido.
  • De acuerdo con la FAO (Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación), los precios internacionales de los productos alimentarios básicos se encuentran en un máximo históricos, actualmente son un 30% más alto que hace un año. Por otro lado, la guerra en Ucrania lo que va a hacer es prolongar en el tiempo los altos precios de los alimentos, los fertilizantes, petróleo y la electricidad, factores que influyen en el costo de los productos de la canasta básica. Los incrementos de los precios es un problema muy serio, porque el hambre y la desnutrición no va a ser una emergencia de corta duración, va a ser una emergencia de alta intensidad y larga duración.
  • Primero, los productos de alimentación ya están al alza por el incremento en el precio de los combustibles (gasolina, diésel y gas), ya que el factor energético tiene una fuerte repercusión en la producción agropecuaria e industrial (sobre todo en la pequeña y mediana industria que produce para el mercado interno) porque incide en el precio del transporte que también incide en el costo de mover todos los productos.
  • Segundo, la subida del precio de la gasolina, de los alimentos y de casi todos los productos pesa en el ánimo de los ciudadanos, pues afecta de forma generalizada en el deterior del nivel de vida de la población. Tercero, se ha producido un incremento de los precios de los fertilizantes nitrogenados y la urea. Por lo tanto, subirán los costos de producir alimentos.
  • Los fertilizantes son sustancias químicas ricas en nutrientes que se utilizan para mejorar las características del suelo para un mayor desarrollo de los cultivos agrícolas. El uso de ellos permite a los productores de campo obtener una mayor producción de sus diversos cultivos, incrementando la oferta en el mercado y sus ganancias. Algunos de los principales productos nicaragüenses como el café, caña de azúcar y arroz son altamente dependientes de los fertilizantes.
  • De acuerdo con los pronósticos del Banco Mundial, los precios de los fertilizantes en el mundo crecerán al cierre de 2022, debido al aumento de los costos de producción, la situación geopolítica, las irregularidades en los suministros desde Rusia y Bielorrusia y las restricciones comerciales en China están causando estragos en las cadenas de suministros globales en el corto plazo, haciendo subir la inflación en EEUU y reduciendo la demanda en Europa. Por ejemplo, el precio de la urea en abril 2022 era de US$ 925 dólares por tonelada, un incremento de 182% respecto a los US$ 328 dólares que costaba un año antes.
  • Incluso si los productores tuvieran el dinero para comprar todos los fertilizantes más caros, no habría suficiente oferta. Lo que va a pasar es que los productores de alimentos van a fertilizar menos, por lo que sus rendimientos van a ser menores, el volumen de la producción va a ser menor y eso va a generar incremento de los precios. Los alimentos disponibles van a ser más caros para los consumidores. La estrategia agrícola es producir lo que se consume y no depender del extranjero. Lo mejor es la producción para el mercado interno para evitar el hambre. Esa es la clave.
  • Esto va a ser durísimo, porque solamente aquellos productores con mayor respaldo financiero, con mayor capacidad económica y probablemente de mayor escala van a poder tener fertilizantes, con lo cual la desigualdad en el mundo rural va a incrementarse. Va a haber un efecto distributivo negativo que va a dejar a los agricultores familiares de autoconsumo, a los agricultores de pequeña y mediana escala, más empobrecidos, sin fertilizantes y por lo tanto los resultados después de un año van a ser que van a tener menos ingresos, van a sembrar menos, van a quedarse metidos en una suerte de trampa de pobreza.
  • En los próximos meses, los precios de los alimentos y del petróleo probablemente se sigan manteniendo altos en cualquier escenario. Por lo tanto, los tambores represivos serán tambores de desempleo, desigualdad, desnutrición, hambre y pobreza. Los riesgos de un mayor descontento social aumentan día a día. Igualmente, la carestía de la vida, el desempleo, la pobreza, los bajos salarios están empujando que miles de nicaragüenses emigren en busca de empleo y mejores condiciones de vida.
  • La piedra angular de la estrategia política para derrocar al régimen radica en hacer conciencia en la población que la permanencia de la dictadura Ortega-Murillo en el poder significa que el futuro del país será: mayor pobreza, más enfermedades, más desempleo, más hambre y mayor migración. La única manera de evitarlo es elaborar un programa que permita crear las condiciones para confeccionar una estrategia que facilite acelerar la implosión interna del régimen.

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