CENIDH denuncia que en Nicaragua “no hubo elecciones”, sino “una farsa electoral”

El Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (CENIDH) denunció este martes que el pasado 7 de noviembre en Nicaragua “no hubo elecciones”, sino, que fue “una farsa electoral”.

El 7 de noviembre del 2021 no hubo elecciones presidenciales en Nicaragua, a todas luces fue una FARSA ELECTORAL orquestada desde meses anteriores, a través de la incesante represión en todos los puntos del país, de las reformas a la Ley Electoral, y de la promulgación de leyes inconstitucionales que atropellaron los derechos constitucionales y consolidaron estructuras que continuarían con la carrera de fraudes electorales característicos del régimen Ortega y Murillo”, indicó el CENIDH, en un informe publicado hoy.

El abstencionismo generalizado, las detenciones arbitrarias contra opositores, el entorpecimiento del pluralismo y la participación política, la falta de garantías electorales, los resultados falsos e irregularidades reportadas, permiten concluir que estas elecciones fueron ilegítimas, una farsa electoral”, señaló.

El CENIDH indicó que las elecciones se dieron en un contexto de “grave crisis de violencia electoral y persecución política, desde que inició la ola de detenciones contra líderes políticos y precandidatos presidenciales (opositores) en mayo de este año, lo que lo convierte en el período electoral más violento en la historia reciente de Nicaragua”.

El informe reportó al menos 99 incidencias entre el 1 y el 8 de noviembre que condicionaron las elecciones, divididas en “32 detenciones, 28 hostigamientos, 22 irregularidades a la ley, 7 allanamientos, 3 amenazas indirectas, 3 retenciones migratorias, 2 agresiones físicas, 1 obstaculización a la libre circulación, 1 muerte violenta”.

En 59 de las incidencias la Policía fue señalada como responsable, en otras 20 se responsabilizó a funcionarios del Estado, y en 11 se culpó a simpatizantes sandinistas.

El 100 % de las víctimas son personas identificadas como opositoras o críticas del Gobierno de turno”, refirió el informe.

Los derechos más violentados, según el reporte, fueron los de la libertad individual y las garantías del debido proceso, con 32 incidencias cada uno, más 28 casos contra la integridad personal y la libertad de prensa, y siete de garantías al debido proceso.

VIGILANCIA, HOSTIGAMIENTO Y PERSECUCIÓN

Vigilancia, hostigamiento y persecución masiva contra la población opositora ha sido una práctica estatal que viola múltiples derechos humanos, y muchas veces es acompañada de amenazas de muerte y agresiones”, subrayó el organismo.

El CENIDH expuso “acciones desesperadas” ejecutadas por el régimen en un intento de contrarrestar la abstención, que según el Poder Electoral fue del 34,74 %, y el observatorio Urnas Abiertas calculó en 81,5 %.

Desde CENIDH se constató, otras acciones desesperadas de parte del régimen para lograr el voto: la suspensión ilegal de la ley seca, que aumentó el riesgo de violencia y caos, violando el deber preventivo que tienen las autoridades durante los comicios y para estimular los ánimos de la población de ir a votar”, agregó.

La falta de observación electoral, y el establecimiento de “acompañantes que vinieron a respaldar la farsa”, contribuyeron a la ilegitimidad de las elecciones, según el CENIDH.

En esto sobresalió, de acuerdo con el CENIDH, la violación al silencio electoral por funcionarios sandinistas, incluyendo a Ortega, quien el 8 de noviembre “pretendió sembrar el terror social al llamar a los presos políticos ‘hijos de perra’ y declararlos apátridas, en un ambiente nocivo de aplausos, gestos de burla y carcajadas de parte de su séquito”.

*Con EFE

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