google.com, pub-9466889741542306, DIRECT, f08c47fec0942fa0

Costa Rica: 20 candidatos buscan la presidencia en una contienda marcada por tensiones políticas y escándalos

El Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) de Costa Rica dio el banderillazo oficial de salida a la campaña electoral que culminará con los comicios generales de febrero de 2026.

Según el historiador y politólogo Vladimir de la Cruz, invitado al programa La Mesa Redonda, la contienda estará marcada por la fragmentación política, la crisis de credibilidad de los partidos tradicionales y una campaña sucia llena de ataques personales.

Veinte aspirantes, un país dividido

De acuerdo con De la Cruz, hay 20 candidatos presidenciales inscritos, aunque algunos podrían quedar fuera si no completan su documentación antes del 17 de octubre.

Entre los principales aspirantes destacan Claudia Dobles, representante de una coalición entre el Partido Acción Ciudadana (PAC) y Agenda Nacional; Laura Fernández, del partido oficialista Pueblo Soberano; y José María Villalta, del Frente Amplio.

El politólogo advirtió que el panorama “está dominado por los mismos partidos de siempre, pero con figuras poco carismáticas y sin propuestas claras”, lo que podría aumentar la abstención y el voto de castigo.

El factor Chaves: poder, inmunidad y estrategia

Uno de los temas más polémicos es el papel del actual presidente Rodrigo Chaves, quien, según De la Cruz, busca mantener poder político tras dejar el cargo apoyando a la candidata oficialista Laura Fernández.

El mandatario enfrenta múltiples denuncias y procesos judiciales, incluidos intentos de levantamiento de su inmunidad por beligerancia política.

“El presidente está actuando contra todos los partidos y poderes públicos, debilitando las instituciones democráticas”, advirtió el analista.

De la Cruz también planteó el escenario de que Chaves abandone el país tras las elecciones para evadir procesos judiciales, una maniobra que “no sería inédita en la política costarricense”.

Escándalos y campaña sucia

El analista prevé una contienda “muy sucia”, donde los ataques personales y los escándalos dominarán el debate.
 Uno de los casos más mediáticos es el del exdiputado Fabricio Alvarado, acusado por una mujer de haberla violado cuando tenía 13 años.

Así empieza esta campaña: con escándalos, denuncias y una clase política desconectada de la realidad nacional”, sentenció De la Cruz.