Destacados / Nacionales · 19/01/2024

CIDH rechaza la expulsión de 19 religiosos católicos de Nicaragua

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) rechazó la expulsión de 19 integrantes de la Iglesia Católica de Nicaragua que se encontraban secuestrados por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.

Mediante un comunicado, la CIDH también “insta al Estado a cesar la persecución religiosa y a la liberación de todas las personas presas políticas”.

Monseñor Rolando Álvarez y otros 18 religiosos entre sacerdotes y seminaristas fueron excarcelados y desterrados de Nicaragua el 13 de enero pasado. Fueron recibidos por el Vaticano como “huéspedes”.

La CIDH recordó que el obispo Rolando Álvarez es beneficiario de medidas provisionales otorgadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH), para la protección de su vida e integridad.

Como la CIDH señaló en su Informe Cierre del Espacio Cívico en Nicaragua, la persecución contra la Iglesia Católica continúa agudizándose por hechos consistentes en la detención arbitraria, encarcelamiento y expulsión del país de sacerdotes y religiosas, sin garantías el debido proceso; la prohibición para la realización de actos religiosos y la celebración de misas; el cierre forzado de radioemisoras, centros de estudio y Universidades vinculadas con distintas congregaciones católicas, entre otros hechos. Desde octubre de 2023, Nicaragua desterró del país a 29 sacerdotes y dos seminaristas”, señaló la CIDH.

Destacó que la Convención Americana sobre Derechos Humanos reconoce el derecho de todas las personas a la libertad de conciencia y religión, lo que conlleva “la libertad de profesar y divulgar su religión y sus creencias, individual o colectivamente, tanto en público como en privado”.

“Al respecto, la CIDH reitera que un espacio cívico abierto, libre y plural constituye una condición esencial para garantizar que las personas tengan la libertad de profesar, manifestar y practicar su religión o creencias sin discriminación”, anotó.

La CIDH exhortó al régimen de Ortega a “cesar las afectaciones a la libertad religiosa, la persecución a la Iglesia católica y a liberar a todas las personas privadas arbitrariamente de su libertad”.