Colectivo de DDHH repudia persecución contra la Iglesia Católica en Nicaragua

El Colectivo de Derechos Humanos Nicaragua Nunca Más, expresó este martes su repudio por “la privación de libertad, arbitrario e inconstitucional” en contra de monseñor Rolando Álvarez, obispo de la Diócesis de Matagalpa, sacerdotes y laicos, a quienes la Policía “al servicio del régimen Ortega Murillo les impide salir de la curia arzobispal matagalpina”.

Los hechos hablan por sí mismo, en Nicaragua está en desarrollo una persecución religiosa y una guerra contra la iglesia católica, en particular contra voces como las del obispo Rolando Álvarez, a las que un régimen sin autoridad constitucional, pretenden callar porque representan una expresión firme a favor de los oprimidos, asesinados, encarcelados y torturados”, dijo el abogado y defensor de derechos humanos, Gonzalo Carrión.

El Colectivo aseguró que el obispo Álvarez y sus acompañantes “no han cometido delito alguno”. “Delitos son los crímenes de lesa humanidad hasta ahora en total impunidad. Realizar labores pastorales y religiosas no altera el orden ni la paz ni constituye violencia”, reclamó.

Los que tienen sitiada la curia arzobispal de Matagalpa, esos sí están cometiendo acciones ilícitas, porque privar de la libertad, arbitraria e inconstitucionalmente, es delito de detención ilegal y violación a los derechos humanos”, continuó.

El organismo acusó al régimen Ortega Murillo de ejecutar “un proceso de criminalización que amenaza gravemente la libertad personal y la condición de obispo de monseñor Álvarez al impedirle ejercer su labor pastoral, así como a sus acompañantes”.

Álvarez, se encuentra sitiado por agentes policiales desde el pasado jueves, y al día siguiente la Policía lo acusó de intentar “organizar grupos violentos”.

Las acciones policiales contra Álvarez iniciaron el jueves pasado, luego de que un grupo de policías impidiera la celebración de la misa matutina en la Catedral de Matagalpa, ante lo cual el obispo salió a la calle orar con el Santísimo Sacramento en lo alto, y luego dio la espalda a los agentes para arrodillarse y clamar a Dios.

Según la Policía, el obispo, al que actualmente tiene “bajo investigación”, busca “desestabilizar al Estado de Nicaragua y atacar a las autoridades constitucionales”.

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