¿Cómo interpretar el informe del FMI sobre la economía en Nicaragua?

El Fondo Monetario Internacional (FMI) publicó la semana anterior su “Consulta del Artículo IV de 2022”, sobre la economía en Nicaragua en la que destacó que el Producto Interno Bruto (PIB) real del país “creció un 10,3% en 2021 y espera que crezca un 4% en 2022, sostenido por el consumo privado y las exportaciones, dados los precios de exportación favorables”.

El informe del FMI fue resaltado por el régimen de Daniel Ortega a través de sus instituciones financieras y medios oficialistas. Sin embargo, para el economista y analista político Oscar René Vargas, el documento “se presta a confusión para el gran público” y realmente solo ratifica que “el año 2023 va a ser peor que el año 2022”.

El Fondo Monetario Internacional en su documento que publicó dice que ‘el crecimiento económico de Nicaragua en el 2021 fue del 10.3% y prevé que para el año 2022 Nicaragua va a cerrar con un 3.5 y 4%, y para el 2023 está previendo 2%’. Qué significa eso, es como si el Fondo esté diciendo que el carro de la economía nicaragüense se desaceleró y tiene consecuencias sociales importantes porque está diciendo que va haber menos posibilidades de conseguir trabajo, menos posibilidades de conseguir un salario que pueda comprar una canasta básica y menos posibilidades de salir de la pobreza”, explicó Vargas en entrevista con La Mesa Redonda.

Evidentemente lo adorna con palabras para que el gran público no entienda y crea que a como ellos no dicen ‘que la economía ha bajado’, entonces confunde sin necesidad de llegar a mentir. Es un documento que se presta a confusión para el gran público. El Banco Central ratifica ese documento”, añadió.

El economista señaló que el informe del Presupuesto General de la República (PGR) también ratifica el informe del FMI, al indicar que el régimen de Daniel Ortega proyecta gastar 2.900 millones de dólares en 2023 y el presupuesto de ingresos (recaudaciones más donaciones) está calculado en 3,000 millones de dólares, es decir que va a haber un excedente de 100 millones de dólares.

Para tener ese superávit el régimen necesita contraer el gasto social y público y despedir a funcionarios del Estado e incrementar los impuestos. Es decir que está anunciando que en el 2023 la economía va a crecer a una velocidad menor que en los años anteriores”, indicó.

El experto augura para Nicaragua –según datos oficiales y del FMI— que habrá una desaceleración, que el año 2023 va a ser peor que el año 2022 y que por lo tanto la capacidad de las personas para poder comprar la canasta básica se va a reducir, va haber inseguridad alimentaria y hambre. Los tres documentos coinciden en ese punto”, advirtió.

Vargas va más allá, pues cree que en el 2023 existe una tendencia para que la situación económica de Nicaragua “sea peor”.

La emigración va a continuar porque la desaceleración va a continuar, lo que tiene como consecuencias menos inversiones, menos empleo, más pobreza, más hambre porque los precios de los productos básicos crecen”, alertó.

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